Capítulo 20: Empatía

520 97 32
                                        

Bitru no estaba preparado para ese abrazo. Miró confundido al menor, que seguía aferrado a su pecho y contuvo las ganas de sacar su cola ahí mismo para enredarlo.

-Vaya, espero que esto signifique que voy a comer pronto- sonrió, sin devolver el contacto -Sería muy cruel de tu parte inisuarte así si no me vas alimentar como se debe-

Las mejillas de Elliot se ruborizaron aún más al tiempo que marcaba distancia, aunque no pudo alejarse del todo porque el mayor eligió justo ese momento para abrazarlo por la cintura.

-¿Que no te sabes el dicho de "El que da y quita con el diablo se desquita?"- lo observó entretenido -Y adivina justo quién soy-

El brujo forcejeó unos instantes hasta quedar libre de nuevo, cuidando que nadie se hubiera percatado del acercamiento.

-¡Eres un pinche mente sucia!- reprochó -¡Era un abrazo de agradecimiento y ya! Es que....- guardó silencio, sin saber como explicar qué era lo que agradecía.

Joel afiló su mirada y examinó todo el rostro ajeno: sabía perfectamente a qué se debía el agradecimiento pero planeaba fingir que no.

-¿Agradeces que ahuyenté a esa chica y ya no me la voy a comer?- levantó una ceja y sonrió de lado -No sabía que eras tan celoso-

Elliot se quitó el sombrero y golpeó al contrario con el un par de veces en el brazo.

-¡No puedo creer que no pueda tener ningún tipo de interacción contigo sin que saques todo de contexto!-

Ese comentario fue suficiente para que el demonio comenzará a reír, genuinamente divertido. El menor observó el gesto sorprendido, jamás lo había visto reír antes y de hecho, hasta era satisfactorio de ver.

Se quedó mirando el rostro del contrario mientras reía y la sonrisa terminó por contagiarse también a él.

-Vaya, así que tienes risa. Pensaba que tu cara de mamón  era permanente- bromeó.

-------------------------------

Poco más de una hora después ambos estaban adentrándose de nuevo en el bosque, con la maleta de pociones vacía una vez más.

-Tienes que enseñarme como haces para siempre vender todo- murmuró Elliot por lo bajo.

-No tiene ciencia: sonríes y convences a la gente de que comprarte algo va a ser lo mejor que les va a pasar en la vida-

La cola del mayor, visible de nuevo, se mecía suavemente de lado a lado mientras caminaba, siguiendo los pasos del brujo.

-Eso no es tan fácil cuando todo mundo cree que tomarse una poción mía es equivalente a envenenarse...  Lo cual se me hace muy pendejo tomando en cuenta que, aunque las vendas tú, sigo prepárandolas yo- agachó la cabeza -Yo creo que las tiran...-

-Es obvio que lo hacen-

Elliot lo miró, fastidiado. Negó con la cabeza mientras se llevaba los dedos a las sienes y se detenía para encarar al mayor.

-¿Qué no sabes nada de empatía?-

Joel se frenó también.

-¿Debería saberlo?-

-Pues si vives aquí sí, es un valor humano. No puedes ir por ahí diciendo cosas crueles como si nada-

Tu alma es míaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora