"Estoy seguro de que intentaba espiarme"
Joel no se sacó ese pensamiento de de la cabeza durante el par de horas que estuvo buscando los ingredientes que Elliot necesitaba para continuar con las pociones.
Se había dado cuenta de que Doris lo estaba siguiendo apenas segundos después de entrar al bosque. Si quisiera saludarlo seguramente no se habría escondido mientras le seguía las pisadas, así que era obvio suponer que, más bien, lo estaba espiando.
Era temprano por la mañana cuando ocurrió, así que tenía la alternativa de decirle al cazador que quizas lo había confundido, si es que este llegaba a preguntarle algo al respecto. De todos modos, lo importante era otra cuestión.
¿Por qué lo seguía?
Era imposible que ya lo tuviera ubicado como el responsable del hechizo de Ezra. Más porque ni siquiera vieron al panadero esa semana. La opción mas creíble, entonces, era que Doris lo seguía porque estaba investigándolo por ser "cercano" a Elliot.
Suspiró y se levantó las mangas de la camisa ligeramente, contemplando en solitario las franjas negras que le recorrían las muñecas: era una gran fortuna que nunca las tuviera a la vista cuando iba al pueblo. Si el cazador llegara a verlas, tanto Elliot como él estarían metidos en un problema.
-...Parece ser más listo de lo que pensé- dijo aquello en voz baja para sí mismo mientras se inclinaba a arrancar unas cuantas raíces.
Estaba por cortarlas del todo cuando notó unas pequeñas marcas en las hojas de la planta, unas manchas naranjas apenas visibles. Revisó de nuevo el papel que llevaba para corroborar si era parte de lo que Elliot necesitaba y se dió cuenta de un detalle.
Las raíces que quería Elliot eran de una hierba diferente, de hecho el brujo lo había especificado en una pequeña nota.
"Son las que no tienen manchas"
El demonio miró la nota y luego la planta: las raíces que Elliot necesitaba y aquellas que tenía en su mano no se veían diferentes en lo absoluto. La única forma de distinguirlas era por las hojas.
-Y si no llevo las hojas.... No hay manera de que ese humano lo note- sonrió.
En la alquimia y magia de pociones era fundamental que todos los ingredientes se colocaran a la perfección o los resultados adecuados jamás se darían. Si Bitru le llevaba a Elliot esas raíces similares en lugar de las que se necesitaban para la pócima, entonces probablemente quedaría libre de preocupaciones respecto al tema de que se supiera que Ezra estaba hechizado.
Se aseguró de buscar las plantas que tuvieran manchas naranjas y luego les quitó las hojas a todas para que la raíz luciera igual a la que le pidió el menor. Tomando en cuenta todos los fracasos que Elliot había cometido hasta la fecha, lo tomaría como otro error suyo y ya. No tendría por qué sospechar de que era por un mal ingrediente.
Tardó poco tiempo en localizar y recolectar el resto de cosas que el brujo necesitaba, así que volvió a la cabaña solo una hora después, con una sonrisa en el rostro.
-Ah, cabrón... De haber sabido que ibas a quitar tu cara de perro solo por darte permiso de ir a comer, te hubiera dejado desde antes- el brujo se sorprendió por su semblante.
Aunque ahora que lo pensaba, la expresión no era lo único diferente en el mayor.
Sin ser consciente de ello, los ojos de Elliot se pasearon por el cuerpo contrario, fijándose en sus brazos, su torso, piernas e incluso su cuello. Parecía haber recuperado mucho atractivo, demasiado quizas.
Su cara se sonrojó ligeramente al darse cuenta de lo que pensaba.
-No mataste a nadie esta vez, ¿verdad?- disimuló cubriéndose el rostro con un libro -Digo, porque pareces más que satisfecho...-
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Tu alma es mía
FantasíaElliot es un joven brujo que intenta seguir los pasos de su madre y ganarse la vida vendiendo pociones, sin embargo tiene un problema: la magia no se le da muy bien. Frustrado de no mejorar pese a años de práctica, decide evocar a un demonio para...
