Capítulo 31: Intentos

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-Nghh...... Ahhh..... Por favor... Ya no puedo...-

El incubo apenas podía sostenerse. La pierna que tenia apoyada en el piso temblaba ante la tensión mientras que la otra descansaba en el brazo del mayor.

-Ya te dije todo lo que querías... Deberías premiarme- insistió.

Berith le sonrió. Dejó un par de besos sobre la piel del cuello contrario y luego salió de él, soltando su pierna y marcando una distancia prudente de nuevo mientras se limpiaba y se acomodaba el pantalón.

-Sólo me dijiste cosas que ya sabía: que Bitru está atrapado en el mundo humano y que se encuentra al servicio de un sucio mortal.... Pero no quisiste soltar en dónde se encuentra exactamente... O qué está haciendo con esa persona- lo miró serio -En lugar de premiarte debería castigarte por ocultarme información-

Domi se dejó caer al suelo un momento mientras recuperaba el aliento, estaba satisfecho en cuanto a su "comida" pero aun no podía seguir del todo el ritmo salvaje del pelirrojo.

-...Dije que me pondría a su servicio en todo mientras no traicionara mi lealtad hacia el príncipe...-

-Y yo creí decirte que dejaras de husmear en mi biblioteca y seguiste haciéndolo ¿No es así?- se sentó en el escritorio de la oficina y miró hacia la ventana -Si el pervertido ese lleva tanto tiempo en el mundo humano seguramente es porque algo lo tiene atado... ¿Qué cosa es, Dominik? ¿Un sello? ¿Un contrato?-

La cara del menor se puso pálida un momento. Intentó apartar su mirada de la ajena mientras se volvía a vestir a toda prisa.

-Uhmm... Así que un contrato- Berith lo intuyó rápidamente -¿De casualidad sabes qué clase de contrato es? Normalmente Bitru solo va, cumple alguna tarea, come a cambio y vuelve... Debe ser algo más serio si lleva más de dos meses en el mundo humano....-

-Eso no es de su incumbencia-

Las palabras salieron antes de que el vizconde pudiera reflexionarlas lo suficiente. En respuesta casi inmediata, una corriente de electricidad le recorrió el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies.

-¡Agh!-

-Ah... Mi querido Domi. Esos no son modos de contestarle a tu señor ¿No te parece?- la voz del pelirrojo sonaba amenazante incluso en su característico tono meloso -No me malentiendas, si te pregunto todo esto es solo porque estoy cansado de llevar la pesada carga de mantener Lagneia en pie... Y es aún mas agotador hacerlo sin que ningún otro reino se entere-

Sus manos recorrieron unos cuantos papeles en el escritorio, con una perfecta mezcla de curiosidad y desinterés.

-Es una lástima que te niegues a decirme qué clase de contrato impide que el príncipe regrese aquí.... Si me lo dijeras, yo podría buscar el libro adecuado para cancelar el contrato....-

Estas palabras hicieron que el humor de Dominik cambiara y su rostro reflejara esperanza.

-.... ¿Lo dice en serio?-

Berith sonrió.

-Claro que lo digo en serio. Recuerda que por tus estúpidos jueguitos en mi biblioteca y el accidente con el anillo no podría mentirte ni aunque quisiera-

No era tonto. Había ensayado perfectamente qué palabras decir para que no fuera una mentira, aunque tampoco decía la verdad.

-Además, me temo que con o sin mi ayuda el príncipe tendrá que volver al infierno pronto...- agregó aquello con una sonrisa ladeada mientras tomaba un sobre púrpura del escritorio y lo levantaba a la vista del menor, señalando el sello dorado que lo adornaba -Parece que la Reina vendrá de visita-

Tu alma es míaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora