De cada línea de la runa trazada en el piso fue brotando una luz verde, empezando como un débil brillo hasta que en pocos segundos iluminó prácticamente toda la habitación.
Mientras eso ocurría, Elliot no cabía en sí de felicidad: lo hizo. Había logrado evocar un demonio a pesar de que para ello se necesitaba un nivel avanzado de magia. Eso sólo podía significar que poseía la habilidad pero necesitaba mejorarla. De eso se encargaría Berith. En la información sobre ese demonio, había registros de su gran destreza como tutor y maestro, además de que era conocido que a este ser le gustaba más enseñar a gente que se esforzaba en lugar de a aquellos que tenían talento natural.
-Todo cambiará a partir de ahora- la sonrisa se grabó a fuego en su rostro mientras se levantaba y se alejaba un poco para observar.
Una figura humanoide surgió en el centro del círculo, entre toda la luz verde, flotando como una sombra totalmente negra que poco a poco fue aclarándose. El brujo no podía ver muy bien debido al brillo de las runas, pero pronto la cabaña volvió a sumirse en la oscuridad, tal cual había estado antes de realizar el conjuro, con la diferencia de que ahora un aroma delicioso ocupaba el espacio.
Elliot se frotó los ojos, algo cegado por el brillo previo y entonces se dió cuenta de que no estaba solo. La figura que emergió antes de la runa, ahora estaba frente a él, más clara que nunca.
Se trataba de un hombre de apariencia joven, bastante atractivo y de ropa elegante, con el cabello rizado, castaño oscuro y los ojos de brillante color verde, que destacaban aún más por lo negro de la esclerótica. De su cabeza sobresalían dos cuernos de cabra y tras su espalda una cola larga y puntiaguda se mecia con calma.
Era claro que estaba en presencia de un demonio.
El ser lo observó unos segundos en silencio y luego sonrió con soberbia, revelando así lo filoso de sus dientes. Esto sólo hizo que el contrario retrocediera algo sorprendido.
-¿Qué? ¿El humano que me llamó es un cobarde?- miró al brujo de pies a cabeza y salió del círculo con un solo paso -Se supone que si evocas a un demonio debes ser un hechicero poderoso, y yo solo veo un niño asustado- se burló.
Elliot pasó saliva y se paró tan firme como pudo, devolviéndole al demonio la actitud orgullosa para esconder sus nervios.
-No te tengo miedo. Y no estás aquí para hacer preguntas tú, te llame para que resolvieras las mías- se cruzó de brazos.
-Vaya, que humano tan extraño, si yo estuviera en tu lugar tendría cuidado con portarme así de grosero con un demonio- lo miró con frialdad al decir aquello.
El brujo sintió un leve escalofrío, pero lo ocultó tras actitud despreocupada.
-No necesito clases de modales, gracias. Lo que necesito son clases de alquimia- soltó, mirando al mayor fijamente -Y tú, Berith, serás el encargado de enseñ...-
-Alto- el demonio lo interrumpió en seco. La soberbia se había ido y ahora su rostro mostraba irritación -¿Cómo me llamaste?-
-.... ¿Berith?- Elliot repitió el nombre -Beale Berith Bolfri, es tu nombre completo ¿no? Señor de la alquimia y la magia, duque de las mentiras...-
La expresión contraria se iba volviendo más fastidiada conforme el menor seguía hablando, hasta el punto que lo interrumpió dando un fuerte pisotón al suelo.
-¡¿De todos los demonios del infierno, tenías que confundirme con ese pendejo?!- exclamó, apretando los dientes -¿Qué clase de brujo eres?-
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Tu alma es mía
FantasiElliot es un joven brujo que intenta seguir los pasos de su madre y ganarse la vida vendiendo pociones, sin embargo tiene un problema: la magia no se le da muy bien. Frustrado de no mejorar pese a años de práctica, decide evocar a un demonio para...
