Capítulo 6: Banquete

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ADVERTENCIA: Si eres sensible a la sangre y esas cosas, no lo leas. Sé feliz y ve a otro fanfic. Conste, te estoy diciendo desde ahorita.

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El brujo regresaba a casa un poco más lento de lo normal luego del largo día de trabajo; si no le fallaban los cálculos, deberían ser cerca de las 6:00 pm, dos horas más tarde de la hora habitual a la que solía volver.

Había dudado si regresar ese día o esperar y quedarse en alguna posada, pero no tenía tanto dinero como para darse el lujo de alquilar una habitación. Ahora tendría que dar explicaciones sobre su retardo.

¿Quién lo diría? Llevaba casi 5 años viviendo sin compañía y deseando que eso cambiara, pero justo hoy su deseo era opuesto.

Quería estar solo.

Un corte atravesaba su mano izquierda y generaba que el brujo hiciera ocasionales muecas al sentir el roce de su propia ropa o de las plantas de por ahí. Había improvisado un vendaje con un pañuelo, pero el mismo ya se encontraba lleno de sangre. Suspiró. Deseaba que el día se terminará de una vez.

Elliot estaba tan preocupado y deprimido que incluso se olvidó de comprar las cosas que había dicho al demonio que llevaría para comer.

Cuando visualizó la cabaña, cambió su cara a una más serena, ocultando del todo la frustración que sentía y aferrándose a su maleta de pociones con más fuerza. En algún momento de su vida se había vuelto bueno ocultando sus emociones a otros: Joel no sería la excepción. Suficiente tenía con la gente del pueblo como para dejar que en su casa aquel demonio también se burlara.

Se acercó despacio, intentando que su expresión fuera neutral, pero en poco tiempo la misma fue cambiando a una de completo horror cuando un escenario perturbador se dibujó ante sus ojos.

Había sangre en todo el pórtico de su casa.

Podía ver un par de salpicaduras en las ventanas, el suelo estaba cubierto de grandes charcos e incluso podría jurar que veía pequeños trozos de carne cerca de la puerta. Aunque lo más aterrador resultó de descubrir lo que parecían ser los restos de una cabeza humana tirados en aquel desastre... No sólo eso, ahora que lo notaba, había gran cantidad de huesos ahí.

Se detuvo en seco y soltó su maleta, sintiéndose asqueado al descubrir a Joel en medio de todo ese panorama, sentado en los escalones del porche con total calma mientras mordía lo que parecía ser una mano mutilada.

-¿... P....Pero... Q.. Qué...?- las palabras se atoraron en su boca mientras sentía la sangre drenarse por completo de su rostro.

Estaba aterrado.

Joel pasó el bocado que acababa de masticar y se levantó de un pequeño salto, como si fuera un niño al que atraparon robando galletas en la cocina.

-Uh... Ah...- no fue capaz de identificar la expresión horrorizada de su amo -Lo siento... Te juro que no ensucié nada adentro. No te preocupes, limpiaré todo en cuanto termine de comer ¿Si?-

Sus colmillos sobresalían ligeramente mientras hablaba y su boca y rostro estaban manchados de sangre también.

Elliot volvió a tomar su maleta y se acercó, temeroso, controlando las ganas de vomitar conforme intentaba pisar espacios libres de aquel líquido rojo.

Tu alma es míaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora