Capítulo+18. Disfruten.
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Joel no necesitaba esa orden para continuar con lo que hacía. Estaba embelesado por el gusto de los labios del brujo sobre los propios y por cada pequeña fricción que generaban sus cuerpos en ese momento. Si antes estuvo cerca, la iniciativa de Elliot bastó para que el demonio terminara de aproximarse a él, jalando su cuerpo con posesividad para apegarlo lo más posible al propio conforme la batalla entre sus bocas continuaba.
Estaba pasando. Por fin.
Ambos podían sentir el aliento del otro chocando contra su rostro entre jadeos cada vez que se separaban de un beso para tomar aire. La energía sexual que emanaba solo de aquel contacto ya era lo suficientemente embriagadora para encender los sentidos del incubo, pero quería más. Lo necesitaba.
Sus manos dejaron de masajear la cintura del menor y se deslizaron con agilidad hacia la parte interior de su camisa, causándole un estremecimiento instantáneo.
-¿Quieres que pare?-
Pese a la pregunta del demonio, sus manos continuaban la acción de acariciar el abdomen ajeno, deslizándose despacio hacia el pecho. Rozó con los dedos un pezón y sintió la satisfacción recorrerlo cuando al menor se le salió un jadeo.
-N..no.... Sigue...-
Elliot estaba nervioso, pero la adicción que siempre experimentaba ante la cercanía del incubo estaba ahí, presente. Quería seguir... Y no solo por lo embriagador que resultaba el momento. Deseaba seguir como parte de un acto de gratitud hacia Joel: en más de una decada nadie lo había cuidado o protegido como él, lo menos que podía hacer era alimentarlo como se debía y tampoco es que lo hiciera por puro compromiso; no iba a negarlo, le resultaba increíblemente atractiva la actitud del mayor en ese instante.
Sus manos temblorosas dejaron de acariciar el rostro del demonio y fueron tomando confianza para aferrarse a sus hombros y apegarse aún más. Sentía la presión de una de las rodillas ajenas entre sus muslos, por lo que los separó un poco para permitirle rozarse mejor; no se arrepintió por ello.
-Ngh~- El gemido ahogado que se escapó de sus labios demostró su disfrute.
No fue consciente del momento en que fue despojado de su camisa y tampoco se reconoció a sí mismo cuando descubrió sus dedos desabrochando la de Joel para estar en igualdad de condiciones.
-...¿De dónde sacas este abdomen si todo el día estás acostado?- murmuró Elliot a modo de broma.
-Eres la peor persona para decir eso...- el demonio aguantó una risa -¿al menos te gusta?-
-He visto mejores pero no está mal- sonrió.
Esa sonrisa terminó de derretir al demonio, quien de inmediato volvió a fundir sus labios contra los del menor.
-Vas a arrepentirte de pensar eso-
Lo volvía loco. La sensación de su tacto inexperto recorriéndole la espalda y el abdomen lo excitaba aún más. Cada parte de Elliot le gustaba, cada sonido y cada respiración lo motivaban a dar lo mejor de sí mismo. Ya ni siquiera pensaba en ello como comida ¿Quién diablos podía pensar en comer cuando el brujo estaba besándolo de ese modo?
Sujetó una de las manos del menor con cuidado y la guió hasta su entrepierna, donde una clara erección se presionaba contra el pantalón. Elliot dio un respingo al sentirla, pero no apartó la mano; tragó saliva y acarició el bulto despacio con la punta de los dedos. Empezaba a dudar de qué tan buena idea era lo que estaban haciendo... Pero ahora estaba demasiado motivado para detenerse.
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Tu alma es mía
FantasyElliot es un joven brujo que intenta seguir los pasos de su madre y ganarse la vida vendiendo pociones, sin embargo tiene un problema: la magia no se le da muy bien. Frustrado de no mejorar pese a años de práctica, decide evocar a un demonio para...
