-¿Seguro que la quieres incluir también? Al final no resultó como esperabas-
El incubo cargaba la maleta de pociones, caminando a un costado de su amo en dirección al pueblo.
-No resultó lo que esperaba pero lo que te pasó de las rimas también es útil. Seguro a algún juglar o trovador le sirve. Incluso a un bufón- lo miró divertido -Era muy gracioso verte a ti hablar en verso-
Joel lo miró con desagrado, en verdad odiaba que, de todos los humanos, tuviera que pasar sus días justo con el que parecía más irrespetuoso.
Llegaron al pueblo tras un rato de caminata y pronto se instalaron en la misma plaza de días atrás. La concurrencia los miraba con aún más curiosidad de la habitual por la presencia del forastero que nadie había visto antes en el pueblo. Sin embargo, el demonio sabía bien que esa curiosidad e intriga podía aprovecharse para vender más pociones.
-Hola, chico lindo-
Ambos varones dejaron lo que hacían para elevar su mirada a una guapa joven de cabellos oscuros.
-¿Yo?- Elliot se sonrojo un poco.
La fémina ni siquiera respondió, en su lugar, se aproximó hacia el más alto de ambos y sonrió con coquetería.
El incubo de inmediato respondió con una actitud similar, inclinándose hacia el frente para acortar distancias con la chica.
-Buenos días, señorita... Estoy seguro de que vi su cara el otro día, de hecho, es imposible que lo olvide con lo guapa que es-
Elliot lo miró, sorprendido por la actitud tan diferente a comparación de como hablaba con él.
-Así es, me llevé una de las pociones para el cabello ¿Recuerdas?- la joven jugó con un mechón de su pelo mientras seguía sonriendo.
-Lo recuerdo, aunque reitero en que no creo que usted necesite usar algo así- se tomó el atrevimiento de tomar la mano contraria para depositar un pequeño beso en el dorso.
-Eso me dijiste pero la verdad no he notado mucho cambio. Quería saber si la poción de verdad funciona- dedicó una rápida mirada a Elliot, pues conocía su reputación -No quisiera quedarme calva...-
El incubo observó alternadamente a la chica y al brujo. Normalmente le daría prioridad a sus coqueteos, pero al estar atado al menor, debía defenderlo de algún modo.
-No se quedará calva, mi lady, es una poción que tarda un poco en hacer efecto así que...- tomó otro frasco y se lo acercó -te recomiendo comprar otra dosis para que funcione más rápido- le guiñó el ojo.
Ella pagó el nuevo frasco y se retiró, no sin antes regalarle al mayor otra sonrisa y una mirada cargada de insinuación.
-... No me molestaría alimentarme de ella- Joel dijo aquello en voz baja mientras seguía el andar contrario conforme se alejaba.
-Te dije que...-
-Que no puedo comerme a nadie del pueblo. Lo sé- su mirada volvió a ser fría -Agg.... Espero que de verdad esa poción tuya funcione. No quiero perder mi dignidad aquí-
En realidad no era el comentario mas hiriente que Bitru le hubiera hecho, pero el brujo lo sintió como un puñetazo directo al estómago. Su mirada se oscureció mientras agachaba la cabeza para ocultar su cara bajo el ala del sombrero.
-No te morirás por ser más amable ¿Sabes?- tenía los dientes y los puños apretados.
El mayor ignoró su reacción y eso sólo hizo que Elliot se frustrara más. De nuevo, quedaba claro que era imposible que un ser del infierno conociera los sentimientos de empatía o culpa.
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Tu alma es mía
FantasyElliot es un joven brujo que intenta seguir los pasos de su madre y ganarse la vida vendiendo pociones, sin embargo tiene un problema: la magia no se le da muy bien. Frustrado de no mejorar pese a años de práctica, decide evocar a un demonio para...
