Capítulo 52: Búsqueda

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La lluvía caía con tanta fuerza que era complicado incluso ver hacia dónde caminaba; estuvo a punto de caerse de los tejados un par de veces mientras avanzaba lo más rápido que le era posible hacia la panadería. Tenía que llegar antes que Doris. Si de casualidad el cazador encontraba a Elliot ahí, dudaba mucho que lo dejara tranquilo y como si nada ocurriera.

La tormenta se intensificaba a cada minuto y en compañía a ella, fuertes vientos azotaban contra el pueblo. Pese a ser temprano, ya no quedaba luz de día.

"Estoy cansado..."

Joel podía sentir como sus patas hormigueaban adoloridas, quizá por el esfuerzo extra que estaba realizando al transformarse tantas veces en un mismo día. Un sexto sentido le avisaba que su magia iba a debilitarse en cualquier momento si seguía forzándola así... Y no falló. Mientras saltaba de un tejado a otro, tan solo a unas calles del local de Ezra, su cuerpo repentinamente volvió a su forma original, cosa que causó su caída directa al camino mojado.

-Tsk... Mierda-

Era una suerte que todo mundo estuviera resguardado en su casa y nadie se hubiera dado cuenta. El incubo se puso de pie a toda prisa, ignorando el golpe por estar mas preocupado de llegar aprisa donde su amo.

-¡ELLIOT!-

Abrió de un empujón la puerta de la panadería y pasó al interior, sin importarle el cerrojo roto o el rastro de agua que dejaba a sus espaldas por lo empapado que quedó en su camino hasta ahí.

La cara del panadero reflejó una sorpresa total, pues era obvio que no esperaba ver a Joel en su tienda, a esa hora y con la tormenta afuera.

-¿Dónde está Elliot? Tengo que decirle algo-

Las palabras del demonio solo aumentaron la confusión de Ezra.

-¿E.. elliot? Debe estar en su cabaña ¿Por qué supondrías que está conmigo?- lo miró levantando una ceja.

A Joel se le había olvidado pensar en una justificación que explicara por qué él sabía lo que Ezra dijo al cazador sobre invitar a Elliot a su casa. No podía solo decir que lo había escuchado en persona... O más bien, en felino.

-Alguien me dijo que lo invitaste a venir, creí que aquí estaba- dijo con seriedad, aunque era difícil proyectar esa imagen estando completamente mojado.

-En efecto, lo invité, pero me dijo que tenía muchas cosas pendientes en qué trabajar y prefirió irse a su casa...- el panadero respondió con calma.

Aunque ahora estaba libre del hechizo, los vestigios de este persistían respecto al desagrado y celos que tenía por Joel, aunque ahora al menos podía disimularlos en lugar de tirarle otro golpe a la cara, como semanas atrás.  Su mirada aparentaba ser cálida, pero el incubo aún así percibía la frialdad en ella, muy, muy escondida en el fondo.

-Gracias, me voy entonces-

-Aguarda ¿No prefieres quedarte y esperar a que pase la lluvia?- pese a que no le agradaba, la naturaleza amable de Ezra volvió a relucir con esa oferta altruista -Ya estás todo mojado, sería mejor que te pongas algo seco o vas a enfermar... Ademas el camino del bosque ahora mismo podría ser lodoso para atravesarlo a pie y dudo que alguien te preste un caballo-

Las palabras del panadero tenían toda la coherencia del mundo y en otra situación, Joel se habría tragado el orgullo para seguir su consejo.... Pero no era el caso. No pensaba quedarse ahí a solas con él, no pretendía ponerse su ropa y mucho menos quería alejarse de Elliot ahora mismo que tomó la misión de protegerlo.

-...gracias, pero creo que mejor volveré-

Se dió la vuelta para salir pero fue frenado por otra exclamación del pelinegro.

Tu alma es míaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora