"La reina me va a matar si no soluciono esto... Berith quiere robarse el alma de Elliot..."
La preocupación perseguía al demonio incluso en su estado de inconsciencia.
"Tengo dos meses.... Pero no quiero irme..."
Se removió inquieto cuando una ola de dolor se afianzó a sus muñecas.
"Duele... Duele mucho"
-Quédate quieto, Joel, no me dejas trabajar-
Escuchar la voz del brujo regañándolo fue suficiente para que se sintiera un poco más tranquilo ¿de verdad logró llegar a dónde estaba el menor? No se acordaba de mucho pero eso explicaría porque ahora se sentía menos agobiado que antes.
Suspiró.
No supo nada más de sí mismo hasta unas horas después, cuando lo despertaron los rayos del sol matutinos entrando por la ventana.
-Mmh...- se revolvió un poco en las mantas y notó que sus alas estaban ocultas de nuevo. El dolor por mover sus brazos al tratar de comprobarlo le hizo reaccionar del todo, abriendo los ojos y observando a su alrededor.
Estaba en la habitación de Elliot.
Era la primera vez que pasaba la noche ahí dentro y aunque en otras circunstancias seguramente lo habría aprovechado, ahora mismo lo que intentaba asimilar era cómo llegó ahí.
-Joel..... No te mueras....-
La voz del brujo hizo que el nombrado se percatara de que había una silla a uno de los costados de la cama y que el propio Elliot estaba ahí sentado, con un libro de demonología en el regazo, la ropa manchada de sangre negra y el cabello desordenado sobre su rostro.
Verlo ahí causó que sus mejillas se sonrojaran en automático. Era la primera vez que lo veía en días y tenerlo cerca de nuevo era como ser envuelto por aire cálido y acogedor... ¿Eso sería por sus sentimientos o por la magia de su contrato reestableciéndose luego de casi matarlo?
Mientras el incubo estuvo inconsciente, Elliot se había esforzado toda la noche por estabilizar un poco su salud usando magia: que el mayor se hubiera alejado sin permiso y sin que el contrato estuviera roto fue lo que casi terminó con su vida.
Elliot sabía que para evitar que eso sucediera debía quedarse cerca y hacer un conjuro de amo, es decir, debía "perdonar" su falta por haber incumplido el contrato de familiar y de ese modo el demonio podría irse recuperando... Aunque eso no pasaría de la noche a la mañana y lo comprobó al tener que estar cambiando las vendas de sus muñecas una vez tras otra.
Joel no pudo evitar sonreír un poco cuando se dió cuenta de que lo habían cuidado: esperaba que Elliot le gritara... Esperaba que ni siquiera le dirijera la palabra hasta que pidiera disculpas cómo era debido o hasta que le entregara el libro que trajo del infierno en compensación.
"¡El libro!"
-Ay no-
Su cara volvió a ponerse pálida al creer que lo perdió, pero le bastó un vistazo rápido a la habitación para descubrir que el libro del Duque estaba ahí mismo.
Elliot se removió en la silla, despertándose por la voz contraria. Se talló los ojos con el dorso de la mano, bostezó y luego miró al demonio, consciente al fin.
Ambos se miraron unos segundos en completo silencio hasta que el brujo finalmente lo rompió.
-... Estás muy pesado ¿Sabes? Deberías ponerte a dieta- sonrió un poco -Fue difícil traerte hasta la cama-
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Tu alma es mía
FantasyElliot es un joven brujo que intenta seguir los pasos de su madre y ganarse la vida vendiendo pociones, sin embargo tiene un problema: la magia no se le da muy bien. Frustrado de no mejorar pese a años de práctica, decide evocar a un demonio para...
