-... Esto no sirve-
Dominik cerró el libro que sostenía para luego apilarlo sobre un montón más sobre el escritorio.
Estaba frustrado de no poder cumplir con la encomienda de Bitru ¿Qué pensaría el jefe si luego de tantos días seguía sin obtener ningún resultado? El cansancio comenzaba a hacer mella en él, pero no tenía tiempo para darse un respiro. Tomó otro libro.
Antes de que pudiera revisar siquiera el índice, las velas del candelabro se apagaron, dejando su oficina en total oscuridad. Dominik elevó la vista de las páginas: una presencia demoníaca conocida acababa de entrar a la estancia.
Con un rápido chasquido de dedos, llamas lilas suplieron las que antes se apagaron, revelando así la presencia de cierto pelirrojo frente a él.
-Ha pasado un tiempo ¿Verdad Dominik?- Berith lo saludó como si fuera un amigo íntimo, con una cálida sonrisa.
-... No el suficiente- suspiró el menor, cerrando el libro mientras se acomodaba en el asiento para ver mejor al recién llegado -¿Era necesario lo de dejarme a oscuras, señor?-
-Totalmente, era parte de la entrada- le guiñó un ojo.
El trato que ellos dos mantenían había estado fortaleciéndose despacio con el pasar de los días. Domi se aseguraba de brindar apoyo a Berith a cambio de que él le ayudara a mantener en secreto la ausencia del príncipe de Lagneia a los otros reinos del infierno.
-Tienes buenas noticias que darme, supongo- el pelirrojo lo miraba con interés, casi oliendo la información nueva que el contrario le extendería.
-Sí, hablé con el Marqués Efelios. Parece estar dispuesto a aceptar un par de tratos con usted... Pero ¿para qué lo necesita a él?-
-No es de tu incumbencia- contraria a la frase tan agresiva, su voz era dulce y amable.
Dominik hizo una ligera mueca. No le agradaba del todo ese demonio pero era un superior... además el futuro de Lagneia estaba en juego.
-¿Solo vino a preguntarme eso?-
-En realidad no- la sonrisa de Berith se mantuvo mientras se aproximaba aún más al incubo, quedando frente a frente -Sé que fuiste al mundo humano y que tienes información adicional que darme... Si mi instinto no me falla es algo sobre tu adoradísimo jefe ¿no es así?-
"Lo sabe..."
Domi se sintió acorralado, sabía que era imposible mentir ante Berith pero no quería contarle lo que habia descubierto del príncipe Bitru.
No. No quería que el resto del infierno supiera que su señor estaba sometido por un humano, trabajando como un sirviente en el mundo mortal a causa de un contrato... No podía permitir que el honor de Bitru cayera.
El Duque de las mentiras interpretó su silencio como clara señal de que quería ocultarle algo. Levantó una ceja divertido mientras tomaba uno de los libros que Dominik dejó en el escritorio.
-¿Tan difícil es contestarme?- Berith inquirió, hojeando el libro despreocupado -Bueno, entonces responde a otra cosa ¿Porque estás buscando libros sobre los pactos y contratos entre humanos y demonios? ¿Bitru sigue en el mundo mortal?- su mirada se afiló -Te recuerdo que accediste a ser mi sirviente, si yo lo deseo tendrás que hablar-
Dominik se apresuró a realizar un pequeño conjuro que arrebató el libro de las manos ajenas, atrayéndolo hacía sí. Sus ojos lilas brillaron con cierta rabia.
-... En nuestro trato dije que haría lo que usted quisiera siempre y cuando no afectara de ningún modo al príncipe-
Berith se irguió, enfadado por no obtener la información que quería pero, a su vez, alegre de saber que si Dominik no podía decírselo, la situación de Bitru debía ser especialmente grave.
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Tu alma es mía
FantasyElliot es un joven brujo que intenta seguir los pasos de su madre y ganarse la vida vendiendo pociones, sin embargo tiene un problema: la magia no se le da muy bien. Frustrado de no mejorar pese a años de práctica, decide evocar a un demonio para...
