Capítulo 38: Pasado

333 62 45
                                        

Este capítulo es un extra a la trama principal de esta historia. Tal vez nos ayude a entender que nadie es héroe ni villano. Disfruten

----------

-¿Estás segura de que lo que escuchaste es cierto?- preguntó una joven a la otra mientras caminaban juntas por el mercado, al centro del pueblo.

-Sí... Uno de mis cuñados es herrero en la propiedad del Duque, en la capital. Dijo que lo escuchó de la propia boca del Duque: están reclutando a cualquier hombre mayor de 14 años. Necesitan toda la gente que puedan para recuperar las tierras en la frontera del país y es obvio que el rey no va a destinar sus propias tropas a eso...-

Para un reino pequeño, mantener el territorio era una tarea muy importante. Incluso las mujeres lo sabían. La situación con los invasores debía ser delicada si se estaban tomando a hombres plebeyos para participar en las batallas de las fronteras.

-Mi boda será pronto- la más joven de las dos féminas susurró aquello para sí misma con un aire melancólico.

-Ahora mismo no son tiempos para bodas, Melisa... Tú mas que nadie debería estarse preocupando por que Doris se mantenga oculto antes que por una ceremonia. Si los soldados llegan al pueblo, será de los primeros a quienes recluten por su edad y sus habilidades con la espada-

Ante tales palabras, la joven de cabellos castaños simplemente agachó la mirada.

No tenía tiempo para planear una boda después... Y tampoco tenía posibilidades de explicarle al resto de las personas el por qué de aquello.

-...Gracias por avisarme, Lucía... Esperemos que esa guerrilla termine pronto para que no tengamos que preocuparnos por los hombres del pueblo-

Ambas mujeres se despidieron y cada una tomó un rumbo distinto para ir a sus residencias... O al menos eso era lo que se suponía que debían hacer, pues Melisa se desvió a los pocos minutos de haberse despedido de su amiga para encaminarse a la casa de su prometido.

-Hola, cariño-

Doris envolvió en sus brazos a la joven apenas abrió la puerta de su hogar. Casi en automático, una de sus manos bajó al vientre de la menor para acariciarlo con dulzura.

La reacción de la chica fue un respingo.

-¡¿Q..que haces?! ¡Alguien podría vernos!- le apartó la mano rápidamente.

-Estoy saludando a mi hijo- el muchacho sonrió y se acercó a besar su mejilla.

-Deja de decir esas cosas en voz alta...- Melisa entró a la casa y una vez que cerró la puerta sintió la seguridad regresar a su cuerpo -Sabes bien lo que pasará si alguien se entera de...-

-Nadie se va a enterar de nada. Cariño, vamos a casarnos pronto. Para cuando empiece a notarse tu barriga seremos ya marido y mujer y los problemas quedarán atrás. Seremos una buena familia, nadie nos pondrá una mano encima-

La chica sintió su corazon estremecerse. Tenía muchas ganas de llorar: amaba a Doris con todo su corazón y por ello no se arrepentía de lo que ocurrió entre ellos, a pesar de que ahora estuvieran corriendo un gran riesgo.

-Querido... ¿Te casarás conmigo porque me amas o solo para evitar que nos maten a pedradas?- se abrazó a su pecho mientras las lágrimas se escurrían por sus mejillas.

Tu alma es míaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora