-Elliot, puedo explicarlo-
Por alguna razón, el demonio estaba nervioso ante el posible regaño que recibiría de Elliot ahora que sabía lo de su habilidad de transformarse . Quería justificarse, pero las palabras no lograban formarse completas en su boca.
El menor levantó una mano como petición para que estuviera callado, reflexionó unos segundos y entonces planteó la pregunta obvia, aunque ya conocía la respuesta.
-¿Eres tú el gato?-
Joel suspiró, sabiendo que no tenía caso negarlo.
-Si- mantuvo una expresión seria y procedió a disculparse -Lamento si no te lo dije, no pensé que fuera algo importante-
Elliot lo miró algunos segundos y terminó por exhalar con aparente cansancio y resignación. Tenía que ser una broma, sólo esta clase de cosas podían ocurrirle a él. Pese a todo, trataba de mantenerse sereno... Aunque falló.
-Está bien... La verdadera molestia aquí es que eres un pinche chismoso- elevó sus ojos a los contrarios, dejando en claro su desagrado respecto a ello.
Ezra y él acaban de dar un paso ENORME y riesgoso en su relacion. Se habían besado.... Y todo había parado porque el pendejo de su familiar había decidido mirar por la ventana como si no tuviera nada mejor que hacer.
Eso era lo que en verdad lo tenía enfadado.
-Tsk... ¿Pinche chismoso?- Joel repitió sus palabras.
-¡Si!- Elliot puso recto su cuerpo entero para denotar su autoridad ahí -¿Qué carajo se supone que hacías viendo por la ventana?-
El incubo se quedó con la mente en blanco unos segundos, envidiando por primera vez al demonio pelirrojo por su habilidad para inventar mentiras con rapidez. Desvió la mirada para crear una excusa rápida.
-Ehh... Resulta que cierto aroma salía de aquí y olía bastante bien. Pensé que se trataba de algo de comida en la cesta y cuando llegué, nada- miró a Elliot acusadoramente -Resulta que se estaban comiendo entre ustedes-
Ante esa última frase, el brujo se aproximó a toda velocidad al mayor para cubrirle la boca.
-¡Shhh! ¡Si lo dices así suena sucio!- el rosa tiñó un poco sus mejillas -¡A..además! Yo no te ando viendo comer a ti-
Joel enredó su cola en la muñeca del menor para apartar su mano de su boca.
-Claro que era sucio- levantó una ceja con suficiencia -Y tú no me ves comer a mí porque si lo hicieras se te antojaría por completo- dijo aquello conforme le guiñaba un ojo y sonreía.
Por debajo de esa actitud coqueta, intentaba hacer que el menor se olvidara del tema de su forma felina.
-No era sucio y tú ya quisieras que a mí se me antojaran tus marranadas- Elliot lo miró molesto. Zafó su mano del agarre de la cola ajena para en su lugar tomarla con fuerza y jalarla hacia sí -¿Por qué me estabas viendo? Ordeno que me respondas-
Una mueca se formó de inmediato en la cara del incubo, que terminó por soltar un grito ahogado.
-¡AGH!- retrajo su cola sujetándola entre sus manos, a modo de defensa -¡Ya te dije que esto es sensible, maldición!- lo observó, fastidiado por no poder evadir la orden que acaban de darle. Sus labios se movieron por cuenta propia -...Quería saber si tu reacción a los besos de ese panadero sería similar a la reacción que tuviste cuando te besé yo-
Un pequeño silencio se apropió del ambiente pero la curiosidad de Elliot lo impulsaba a continuar con el interrogatorio.
-....¿Y qué notaste?- clavó la mirada en sus ojos -Responde ahora-
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Tu alma es mía
FantasiaElliot es un joven brujo que intenta seguir los pasos de su madre y ganarse la vida vendiendo pociones, sin embargo tiene un problema: la magia no se le da muy bien. Frustrado de no mejorar pese a años de práctica, decide evocar a un demonio para...
