6. Despertando Contigo

1.7K 220 135
                                        


A la mañana siguiente la alarma de ambos sonó al mismo tiempo. Xiao Zhan sí despertó, pero el otro...

—Yibo —murmuró con voz ronca y adormilada. No se podía mover porque él lo tenía inmovilizado con su cuerpo—. Wang Yibo. Es hora de levantarse, se nos hará tarde.

—Hm... —renegó.

Lo que Xiao Zhan no sabía era que una de las cosas más difíciles para el menor, era despertarse por las mañanas. Él era todo, menos una persona matutina. Por eso llegaba de mal humor al set por las mañanas, después de haber pospuesto su alarma decenas de veces.

—Di Di —dijo con cariño, acariciando su espalda—. Me estás aplastando.

El aludido no se movió.

Las alarmas dieron tregua y silenciaron unos minutos, tiempo que Xiao Zhan usó para ver el bonito rostro de su amigo, sí que era lindo. Sonrió, quería aplastarle una mejilla hasta que se enojara y le diera un zarpazo.

Además, verlo sin una gota de maquillaje era extraño. Vio sus largas pestañas. Eran en verdad largas y muy abundantes. Su nariz recta le provocaba unas ganas de darle una mordida; y sus labios... Xiao Zhan sonrió, la futura novia de Yibo sería muy afortunada.

—Wang Yibo, ya despierta —murmuró suavemente, un poco preocupado por la hora.

Jamás imaginó que los dos terminarían así, abrazados de esa forma. Bueno, en realidad era él quien estaba siendo presa de esos brazos que eran mucho más fuertes de lo que aparentaban.

Se dio por vencido, el joven tenía un sueño verdaderamente profundo, y si no despertaba con palabras, tenía que buscar la manera de lograrlo con acciones.

No podía moverse, sus brazos y piernas estaban inmovilizados por los de él. Lo único que tenía al alcance era su rostro, así que estiró su cuello, abrió la boca y atrapó la oreja de Wang Yibo entre sus dientes.

—¡Ah! —por fin abrió los ojos. Se agitó sobremanera cuando lo primero que vio fue a Xiao Zhan, sin mencionar que esa mordida lo hizo soltar un leve gemido cargado de placer—. ¡¿Por... por qué hiciste eso?! —se despertó, mas no se separó. Su voz salía más grave y ronca de lo normal.

—Lo siento —rio a lo grande—. Pero ya es tarde y no te despertabas, tampoco me dejas moverme—se retorció, demostrando que seguía atrapado.

Entonces Wang Yibo fue consciente de la situación actual.

—Oh... ¡Lo siento! —inmediatamente se separó de él, rodó hasta el otro extremo de la cama y se quedó ahí sentado unos segundos, tratando de calmar su respiración acelerada y con la cabeza gacha.

—Está bien, no te sientas mal por eso —se acercó a él y puso una mano sobre su hombro desde atrás—. ¿Estás bien? —lo miró de cerca al notar que estaba muy serio. Bajó la mirada y se topó con algo grande entre las piernas del joven—. Oh... de acuerdo, de acuerdo, es mejor que... —se puso nervioso, no por el hecho, sino por haber visto el tamaño. Se veía prominente a pesar de haberlo visto por encima del pijama.

Yibo miró a Xiao Zhan aún con sus ojos adormilados, lo miró de arriba abajo, notando que también tenía una erección matutina. El color rojo invadió su rostro y sus orejas. Bajó la cabeza y no se atrevió a mirarlo más a la cara, él también había logrado apreciar el tamaño de esa... de esa cosa. Se sintió cohibido. Era la primera vez que ponía especial atención a esa parte de la anatomía de su Ge Ge.

Xiao Zhan no quiso decirle que desde que despertó había estado sintiendo su erección apretándose contra su pierna.

—Lo... lo siento Xiao Zhan —estaba en verdad avergonzado.

NosotrosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora