Antes del amanecer, Xiao Zhan abrió los ojos y se topó con el rostro dormido de Wang Yibo pegado al suyo. Si giraba su cabeza un par de centímetros, estaba seguro de que terminaría besando esos labios.
La tentación era tremenda.
¿Hacerlo o no hacerlo?
Decidió contenerse, no era justo si Yibo estaba dormido.
Suspirando suavemente, se levantó de la cama y vio la hora. No lo pensó dos veces antes de levantarse, estirar sus músculos y correr al baño.
Un poco más tarde, Yibo abrió los ojos y se desconcertó al no encontrar a su Ge Ge en la cama. En su lugar estaba Jianguo descansando.
—Buenos días —le dijo a la gatita, acariciándole la cabeza. Ella le respondió dejándose acariciar y ronroneando un poco—. ¿Dónde está tu padre? —le preguntó con voz adormilada antes de tallarse los ojos y tirarse bocarriba en la cama. Él no podía levantarse de inmediato, tenía que permanecer unos momentos tumbado antes de finalmente dignarse a poner un pie fuera de la cama.
Al levantarse fue directo al baño y enseguida comenzó a buscar a Zhan Zhan, pues no escuchaba ningún ruido en todo el lugar. Por un momento se planteó la posibilidad de que se hubiese fastidiado de dormir junto a él. ¿Y si se había ido a dormir a su cuarto?
Yibo comenzó a preguntarse el motivo por el cual Zhan Zhan no estaba a su lado al despertar. ¿Y si roncaba y no se había dado cuenta? ¡Qué vergüenza! Pero no, no podía ser eso, Wen Han y él habían compartido cama por un tiempo, también Seungyoun durmió mucho tiempo con él y nunca mencionó nada al respecto.
Se estaba rompiendo la cabeza pensando en algún motivo, hasta que se asomó con cuidado al cuarto de Xiao Zhan y no lo encontró ahí, ni si quiera había rastros de él.
¿A dónde se habría ido?
Lo encontró hasta que se le ocurrió asomarse a la terraza. Estaba recargado contra el barandal de madera, mirando al horizonte y dándole la espalda a él. Yibo lo miró de pies a cabeza. Estaba tan adorable con su gorro y esa chamarra larga que le llegaba por debajo de las rodillas, con un pants deportivo bastante holgado, calcetines diferentes y un par de cómodas pantuflas.
Xiao Zhan miraba hacia el barranco que había más allá de la terraza, la cual estaba prácticamente al aire, rodeada de montañas y con una vista espectacular hacia el norte, así que el sol estaba saliendo a su derecha, iluminándolo como si de una deidad celestial se tratase.
Absorto, Yibo lo miró por más de cinco minutos, ahí parado sin mover ni un músculo, hasta que se dio cuenta de lo tonto que se veía y decidió ir por una chamarra antes de salir a hacerle compañía.
Al escuchar el ruido de la puerta deslizable, Xiao Zhan giró un poco su rostro para verlo, fue ahí cuando le dedicó una preciosa sonrisa adornada con los rayos del sol matutino.
—Dios mío... —pensó Yibo. Esa imagen, ese momento... quedaron profundamente grabados con fuego en su mente.
Xiao Zhan parecía un ángel.
—Hermoso —dijo en voz baja, pero lo dijo a fin de cuentas.
Xiao Zhan soltó una risa preciosa que lo hizo reaccionar.
—Sí, es hermoso, ven a ver —se volvió a apoyar en la baranda, viendo cómo el sol se asomaba cada vez más, tiñendo todo con sus rayos. Yibo se paró a su lado, hombro con hombro a pesar de todo el espacio que había.
—Todos los días vienes a ver el amanecer, ¿no es así?
El aludido asintió con una sonrisa. Tenía ese hábito, y cuando podía, lo hacía sin cansarse.
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Nosotros
Fanfiction"¿Por qué 'Nosotros'? Porque es lo único que queda cuando hacemos a un lado la fama, las multitudes, las competencias, programas y presentaciones. Somos lo verdadero, lo que queda cuando apagas la luz antes de ir a la cama, lo que tocamos cuando no...
