55. ¡Quiero Hacerlo!

1K 93 3
                                        


—No.

—Xiao Zhan, por favor —sí, le estaba suplicando con un tono suave y un gesto de sincera necesidad. Sus cejas estaban ligeramente unidas, se mordía los labios sin siquiera estar consciente de ello.

—No puedo —soltó un pesado suspiro y se quitó a Yibo de encima con mucho cuidado de no ser brusco, no quería que lo malinterpretara. Pero era muy tarde.

Yibo se acomodó la ropa interior y su pantalón antes de preguntar con miedo a su respuesta:

—¿Ya no quieres hacerlo conmigo?

—Claro que quiero, no tienes idea de cuánto te deseo —se pasó una mano por los cabellos, soportando su debate interno.

—Desde que sabes lo de mi condición no te has comportado como siempre.

Xiao Zhan se asombró, él realmente había intentado actuar natural, pero tal parecía que no había funcionado del todo.

—Entiéndeme, me preocupas mucho.

—No quiero preocuparte. No soy de cristal, no me voy a morir porque tengamos sexo —espetó, cada vez más molesto. Intentaba calmarse, pero la situación lo estresaba. Se había acostumbrado a tener sexo con él cuando le diera la gana, y acostumbrarse a lo bueno era demasiado fácil, en especial si se trataba de Xiao Zhan.

El mayor se quedó en silencio unos momentos, no quería responder a eso, pues ¿qué le diría? ¿Le diría que no quería tener sexo con él porque un simple susto casi le ocasiona un infarto?

Sí.

—Bien, no quería decir esto, pero tendré que hacerlo.

Yibo se puso de pie, listo para enfrentar lo que sea que se viniera.

—Demonios, ya. Suéltalo de una vez.

—No tendremos sexo.

—¿Nunca?

—Al menos hasta que te encuentres verdaderamente estable.

—Lo estoy.

—Eso decías antes.

Yibo apretó puños y dientes, lo miró con enfado durante unos momentos hasta que no soportó más su enojo y mejor giró el rostro hacia otro lado. Quería irse de ahí, pero sus pies parecían de plomo.

—No debí confiarte esto —dijo, dándose media vuelta y saliendo de la habitación.

—Hey —se paró de la cama y fue tras él, intentó detenerlo por el hombro, pero Yibo se zafó bruscamente—. No hay necesidad de que te pongas así —espetó, molestándose también.

—Está bien —fue a la cocina y buscó algo para comer. Encontró el helado favorito de su novio en la nevera.

Estaba muy molesto, Xiao Zhan lo comprobó al ver sus movimientos bruscos al hacer cualquier cosa.

—Yibo —intentó que lo mirara a los ojos, pero el menor lo evadía a toda costa—. Yibo, mírame.

El aludido golpeó el envase de helado sobre la encimera de la cocina, resopló y lo miró con esos ojos enfadados. Xiao Zhan sintió el peso de esa mirada y se estremeció.

—¿Qué? Ya dejaste muy claro tu punto —abrió el envase y le clavó una cuchara con más fuerza de la necesaria, llevándose a la boca una bola enorme de helado.

Xiao Zhan jamás imaginó que se enojaría tanto por algo así, sinceramente estaba muy sorprendido. Un nudo se le formó en la garganta al ver cómo resultaban las cosas a pesar de que él solo buscaba lo mejor para su novio. Se aguantó ese cúmulo de emociones y se las tragó.

NosotrosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora