—Zhan Zhan... —toda su faz se iluminó al ver aquella escena tan cálida.
—Venus.
Wang Yibo enrojeció hasta las orejas, apretó el agarre en su toalla de baño y tragó en seco. Xiao Zhan volvió a hablar al ver que no daba ni un paso más.
—Ven aquí, Zài Zài —palmeó el espacio libre junto a él.
El menor tragó en seco y admiró todo a su alrededor. Había velas encendidas distribuidas cuidadosamente por toda la sala. Las luces estaban apagadas, así que toda la iluminación venía de esas velas y de la chimenea que resplandecía cálidamente, los maderos crepitaban con el fuego en un agradable ritmo que acompañaba de forma perfecta a la suave música que Xiao Zhan había puesto.
Pero lo mejor de todo era que su novio había preparado una cama improvisada frente a la chimenea. Había sábanas, colchas, cobertores, almohadas, de todo. Sobre esa cama improvisada, Xiao Zhan estaba sentado en una posición muy cómoda, sosteniendo una copa de vino en la mano y portando solamente su ropa interior, esa que volvía loco a Wang Yibo, idéntica a la que un día le robó.
¡¿En serio su novio podía ser así de romántico?! Yibo no lo admitiría en voz alta, pero le encantaba que su Zhan Zhan fuese así.
—Yibo, ¿está todo en orden? —le preguntó, soltando una pequeña risa al final al ver que estaba aún muy sorprendido.
—Sí... —casi babeaba mientras se acercaba a él. Se sentó a su lado en el montón de sábanas y descubrió lo cómodo que se sentía—... Zhan Zhan. Todo esto... —fue interrumpido.
—¿Demasiado cursi? —juntó sus cejas en un claro gesto de preocupación, estaba algo avergonzado.
Wang Yibo solo pudo soltar un suspiro cargado de sentimientos antes de asaltar los labios de su novio.
—No, es perfecto. Gracias —susurró sobre sus labios y luego dirigió la mirada a esa copa de vino—. ¿Me das?
—Es tuya —se la extendió.
—¿Ya estás ebrio, Zhan Zhan? —preguntó antes de darle un sorbo a la copa.
El aludido se rio y lo golpeó en el brazo.
—Claro que no.
—¿No quieres? —señaló el vino.
—No quiero tomar hoy.
—Solo una. No te embriagas con una.
Tenía razón. Después de pensarlo unos segundos, terminó aceptando y dejó que Yibo le sirviera una copa.
—¡¿También hay fresas con chocolate?! —se emocionó—. ¿Tanto me tardé en el baño?
—Te tardaste bastante —fue sincero.
Yibo se mordió el labio, sí, y era simple y sencillamente porque estaba muy nervioso.
—Lo siento —tomó una fresa y la acercó a su novio, se la iba a dar en la boca.
—No importa, me dio tiempo de hacer todo esto —sonrió, abriendo la boca para recibir esa fresa cubierta de chocolate, pero cuando estuvo a punto de rozar sus labios, Yibo la alejó y se la comió él—. ¡Hey! —se quejó, lo había engañado y Yibo parecía haberlo disfrutado, pues no dejaba de reír mientras masticaba.
—Lo siento —tomó otra fresa y se la dio en la boca, Xiao Zhan la atrapó con sus dientes, pero solo alcanzó a morder la puntita, pues Yibo ya se la había arrebatado de nuevo para comérsela.
Xiao Zhan no se aguantó y le dio un buen golpe en el costado.
—Que grosero eres —se quejó, tomó una fresa por su propia cuenta, y estaba a punto de comérsela, pero cuando ya la tenía en los labios, Yibo se la robó con los dientes. Sorprendido (y un poco ofendido), frunció el ceño y trató de incorporarse para ir a comer las fresas que había dejado en la cocina, quizás allá no lo molestaría.
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Nosotros
Fanfikce"¿Por qué 'Nosotros'? Porque es lo único que queda cuando hacemos a un lado la fama, las multitudes, las competencias, programas y presentaciones. Somos lo verdadero, lo que queda cuando apagas la luz antes de ir a la cama, lo que tocamos cuando no...
