83. Nunca Será Suficiente

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Su último encuentro había sido en febrero, cuando se prometieron no volver a separarse, cuando se prometieron tampoco olvidarse el uno al otro, y amarse por siempre.

¿Cursi e ingenuo?

Tal vez.

Durante esa despedida en Aspen ninguno de los dos tuvo idea de lo que estaba por llegar a sus vidas. Tenían que ser más fuertes que nunca, pues así como sus ganancias y contratos habían aumentado, también lo había hecho el número de fans a nivel global.

Pensaron que estarían a salvo el otro lado del mundo, pero no fue así. Y a pesar de que no fueron vistos uno con el otro, sí fueron reconocidos por separado. Los fans no tardaron en atar cabos y en comenzar a crear teorías que, lejos de ayudarlos, los perjudicaban.

Esos "pequeños" escándalos y tendencias en Weibo lograron que los ojos del gobierno se posaran de nuevo sobre ambos jóvenes. En especial porque se suponía que Xiao Zhan estaría en Shanghái, pero fue captado en Aspen, mismo lugar que Wang Yibo visitaba. Eso levantó sospecha tras sospecha.

Y así las "recomendaciones" del gobierno comenzaron a llegar a sus vidas una vez más. Cada uno recibió cartas por separado. En sus letras no había más que amenazas disfrazadas de fría cordialidad.

Habían desatado una nueva ola de fanatismo por el "Yizhan", y eso tenía al gobierno nuevamente muy molesto. Una vez más, estaban bajo la lupa escudriñadora. Pero a diferencia de hace años, esta vez en verdad no se lo esperaban.

No estaban a salvo en ningún lugar del mundo. No mientras la gente los reconociera.

Cuando Xiao Zhan recibió su carta, una ira indescriptible se apoderó de él. A diferencia de la última vez, en esta ocasión tuvo mucho rencor. Estaba cansado y furioso con su propio país y su gobierno retrógrada.

—Tienes que calmarte —le sugirió Mao al verlo tan alterado. Na Jie y él habían ido apresurados a verlo luego de que los llamara. El pobre estaba tan molesto y asustado que tuvo que hablarlo con las personas más cercanas a él en esos momentos.

—¡No puedo! ¿Qué quiere decir esto? —alzó la carta arrugada que tenía en su mano—. ¿De nuevo tendré que alejarme por completo de él? ¿de nuevo nuestras vidas y la de nuestras familias corren peligro? —soltó una risa amarga y llena de odio.

Caminaba de un lado a otro como león enjaulado, su apariencia era algo desalineada a pesar de haber ido a trabajar en la mañana, y sus ojos rojos estaba irritados por el cúmulo de emociones que contenía muy a duras penas.

—Tengo algo que decirte, Xiao Zhan, pero necesito que te calmes —Na Jie fue algo severa a pesar de que le dolía verlo en ese estado, pero la situación lo ameritaba con urgencia.

—¿Qué sucede? —detuvo su andar de forma abrupta, y al mirarla supo que no tenía buenas noticias para él—. ¿Ahora qué pasó?

—Siéntate —Mao lo tomó del brazo y lo llevó al sillón más cercano, el menor no se resistió. Necesitaba saber con urgencia qué tenían por decirle.

—Dime ya qué está sucediendo.

—También recibí una carta —la sacó de su bolso y se la extendió.

Xiao Zhan comenzó a leerla. Sus ojos saltaban de una parte de la carta a otra.

"De la manera más atenta se solicita que se desvíe la atención que los ciudadanos involucrados han puesto sobre ellos como 'pareja'".

"No se han seguido las reglas como se había acordado años atrás".

"De ser necesario, el ciudadano Xiao Zhang deberá contraer nupcias con una mujer para disipar así los rumores que denigran y afectan los valores de nuestra amada patria".

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