Final, parte 3 Nosotros

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*Antes de que empiecen la lectura: si quieren disfrutar más, reproduzcan la canción adjunta en este capítulo. "Lights are on" de Tom Rosenthal.

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Navidad era la excusa perfecta para tener a la familia completa reunida en un mismo lugar. El punto de reunión para ese año fue la residencia Wang Xiao. Hijos, nueras, yerno, nietos, y un pequeño bisnieto estaban alegrando la existencia de los cuatro ancianos ahí presentes.

Dalong, Ayanga, Wang Yibo y Xiao Zhan estaban en la sala mirando a sus nietos y bisnietos con alegría.

—¿Quién diría que terminaríamos emparentando? —rio Ayanga antes de beber de su copa.

—La vida da muchas sorpresas —murmuró Yibo—. Hace décadas querías quitarme a mi esposo, y al no lograrlo mandaste a tu hijo a quitarme a mi princesa.

—Wang Yibo, no empieces —advirtió su esposo.

—Fue mi plan desde un inicio —respondió Ayanga.

—Por eso los convencimos de venirse a vivir a la ciudad —añadió Dalong, siguiéndole la corriente—. Queríamos que Yuyu fuese nuestra hija también.

Ayanga suspiró con completa satisfacción.

—Hablando en serio, nuestro hijo no pudo elegir mejor esposa —los miraba a la distancia, tan enamorados y cariñosos con sus propios hijos.

La vida era buena.

—¿En qué momento pasó nuestra vida? —suspiró Xiao Zhan.

Yibo lo miró de reojo, preocupado. Llevaba varios días hablando de eso, lo notaba tan nostálgico y sentimental que inevitablemente un mal presentimiento se instaló en su corazón.

—Todavía somos jóvenes, Zhan Zhan, no hay nada que no podamos hacer —lo animó Yibo.

—Extraño el sexo —murmuró Ayanga de pronto.

Los otros tres soltaron una carcajada por la repentina confesión antes de responder un "Yo también".

—¿No han usado medicamentos para... ya sabes, conseguir una erección? —inquirió Dalong.

—Por mi salud cardíaca tengo prohibido usarlos —dijo Yibo—. Y a Xiao Zhan también le negaron el uso hace no mucho.

—Vaya...

—¿Y ustedes que pretexto tienen? —inquirió Xiao Zhan.

—El mismo que ustedes.

—A parte de ancianos, impotentes... —respondió Yibo con total decepción.

Sin embargo no pasaron ni dos segundos antes de que los cuatro se echaran a reír como locos, ahogándose un poco en el proceso.

Esa noche se fueron a dormir con el estómago lleno y los corazones contentos. Nada mejor que una navidad en familia para recargar los ánimos.

Y lo más lindo de todo fue despertar al día siguiente y ver a la familia abrir sus regalos de navidad.

Yibo tenía en su regazo al integrante más joven de toda la familia, su querido bisnieto. Y en el otro extremo de la habitación estaba Xiao Zhan, observándolo con un brillo especial en sus ojos. Miró la felicidad en la expresión de Yibo, en cómo sus arrugas se acentuaban con esa gran sonrisa, y cómo a pesar de todo seguía viéndose tan guapo, con su ugly sweater que le tejió la navidad pasada, con esos anteojos tan gruesos que jamás creyó llegar a necesitar, y con ese pequeñín que intentaba arrancarle los anteojos. De pronto se sintió sumamente conmovido y lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas.

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