72. Deseo Eterno e Inalcanzable

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—¡Wei Ying! —gritó a todo pulmón.

La gente a su alrededor lo miraba y enseguida lo ignoraba pensando que era una persona más entre el montón. Pero Xiao Zhan... Xiao Zhan giró su cabeza tan rápido ante el llamado que trastabilló un poco en su andar.

Sus miradas se conectaron entre la multitud de personas, fue una conexión de segundos, pero para ellos fue un momento eterno.

El que soltó el grito comenzó a andar hacia él, con pasos temblorosos al principio, pero cada vez más firmes.

Xiao Zhan casi olvidó que iba con sus padres, caminó con largos y apresurados pasos para acercarse a ese hombre que lo llamó con aquel nombre. Era su Di Di, no había duda alguna a pesar de que estaba cubriendo su identidad por completo.

Cuando estuvieron muy cerca uno del otro, detuvieron su andar para evitar una colisión y se fundieron en un fuerte y casi agresivo abrazo. No se dijeron nada, solo se abrazaron con mucho amor, pasando inadvertidos entre la muchedumbre que con desinterés pasaba de largo junto a ellos para seguir con su camino como si no existieran.

—Xiao Zhan —suspiró su nombre completo dentro del reconfortante abrazo. Posó su nariz sobre el cuello de su amado y aspiró fuertemente su olor. Tenía ese perfume en casa, sí, pero no era lo mismo. Amaba el olor del perfume mezclado con la esencia propia de él. Era un olor único en el mundo.

—Oh Bo Di, te he extrañado tanto —susurró en su oído.

No había pasado ni una semana desde la última vez que se vieron, pero ya se habían resignado a no verse ese sábado, así que el alivio de tenerse en los brazos del otro era maravilloso.

—Si no estuviéramos en público, te besaría —volvió a susurrar en su oído, sintiendo la risa de Yibo contra la piel de su cuello.

El menor no dijo nada, se separó de él solo centímetros para bajar su propio cubrebocas y el de Xiao Zhan antes de unir sus labios en un delicioso y totalmente inesperado beso. Lo tomó de las mejillas para cubrir el beso de los ojos fisgones de cualquier entrometido, pero por fortuna nadie les prestó atención. Pudieron besarse por primera vez en un lugar así, en público, rodeados de la magia de ese parque lleno de faroles con formas majestuosas de animales, edificios y obras de arte.

Los señores Xiao los observaron desde lejos, pero al ver que se besaban sintieron que debían darles privacidad, así que se giraron a ver otra cosa. Fue un gesto muy tierno, considerando que se estaban besando en público.

—Yibo —murmuró al separarse solo centímetros de él, había un poco de reproche en su voz.

—Lo sé, lo sé —su tono era ronco y áspero, parecía sentir dolor por haber terminado con el beso. Pensó que su amado seguiría regañándolo por el atrevimiento y el riesgo, pero...

—Quiero otro —fue lo único que dijo Xiao Zhan antes de unir sus labios una vez más, tomándolo de las mejillas, ocultando el beso de los demás y cubriendo un poco su rostro. Desde cualquier ángulo parecían solo un par de desconocidos más.

Era increíble cómo en verdad pasaban desapercibidos en medio de la multitud. El parque estaba lleno de gente, de parejas de todas las edades e incluso de una que otra pareja homosexual. Eso los sorprendió un poco, pero permanecieron en su burbuja de amor un poco más.

Los señores Xiao se acercaron a ellos cuando vieron que el beso terminó. No se contuvieron y abrazaron a su hijo adoptivo con mucho cariño, ellos también lo habían extrañado.

—Iremos por algo de comer —dijo la señora Xiao, sonriéndoles a ambos.

—Los alcanzaré en un momento —prometió Xiao Zhan, pero sus padres negaron de inmediato con la cabeza.

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