Alessia:
Me despierto con un dolor de cabeza insoportable. La resaca me sacude el cráneo como si hubiese una banda de rock tocando ahí dentro.
Ayer, luego de follar con Adler en el baño, seguí como si nada con la fiesta. Me encontré con Aiden, charlamos un rato y terminé llevándolo a su casa. Lo sé… fue imprudente manejar después de haber bebido, pero qué se le va a hacer. No soy precisamente una santa.
Lo único que me reconforta es que hoy es viernes. Me tomo una pastilla para el dolor, me doy una ducha revitalizante y me visto para ir a clases. Que se note poco lo mal que me siento.
...
Al llegar, veo a Aiden desde lejos. Parece un fantasma con resaca.
—¿Cómo te sientes? —le pregunto conteniendo la carcajada.
Me responde con una mueca que parece salida de una película de terror.
—Como la mierda, ¿no te jode?
Me río sin pudor mientras caminamos al salón de clase, donde compartimos espacio con Mason.
—Qué humor tan encantador —me burlo, y él solo rueda los ojos antes de desplomarse sobre su silla.
Minutos después, todos entran y suena la campana. Incluyendo Mason, que llega con una sonrisa pícara en los labios. Me la lanza como quien sabe un secreto, y yo se la devuelvo con diversión, recordando perfectamente cómo él y su hermano me miraban anoche mientras me entregaba al chico guapo del baño.
Se sienta junto a mí, y aunque no intercambiamos palabras al principio, el profesor entra y empieza a anunciar en voz alta las calificaciones del trabajo en pareja.
—La señorita D’Angelo y el señor Müller, cinco puntos.
Sonrío. La nota más alta.
—¿Sorprendida por la nota? —me pregunta Mason en voz baja, con ese tono que huele a juego.
—Para nada. Yo todo lo hago bien —le respondo con naturalidad.
—Me lo imagino. Cuando quieras te demuestro que yo también —dice moviendo las cejas con descaro.
No puedo evitar reírme. Me relamo los labios, lista para contestarle algo igual de provocador, pero el profesor nos interrumpe:
—¿Hay algo que quieran compartir con el resto de la clase?
Iba a responder, pero Mason se adelanta sin titubear:
—Nada que le interese —responde serio, con la mirada fija en el profesor, como si jugara una partida silenciosa de poder. El docente lo observa, impotente, y continúa con la clase.
Frunzo el ceño. No entiendo cómo lo deja salirse con la suya de esa forma. Aiden se inclina hacia mí y susurra:
—Eso pasa cuando tus padres son los más ricos y poderosos del país, y además financian generosamente esta universidad.
Solo asiento, sin comentar nada más. En esta jungla, los leones tienen apellidos influyentes.
...
Más tarde, durante uno de mis turnos libres, decido pasar por la biblioteca para buscar algunos libros.
Entro y me dirijo directamente a la estantería. Estoy tratando de alcanzar uno de los tomos más altos —una edición gruesa de teoría jurídica— cuando siento que alguien se coloca a mi espalda.
Una mano se estira por encima de la mía y toma el libro que yo intentaba alcanzar. Me giro instintivamente... y me encuentro con los ojos claros de Matthew. Me sonríe con esa malicia suave .
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Alessia (+18)
Novela JuvenilAlessia, a sus 18 años, tiene todo su futuro claro: estudiar Derecho en la universidad y ser la mejor en lo que hace. Es una chica que no cree en el amor; ya había tenido una muy mala experiencia que la marcó profundamente. ¿Qué pasará cuando co...
