Matthew :
Caminamos por los pasillos de la facultad cuando la veo venir en sentido contrario, junto a su amigo Aiden, si no me equivoco. Pasan por nuestro lado y ni siquiera nos dirige una mirada.
Y eso me molesta más de lo que debería.
Tengo un conflicto de mierda en la cabeza. No sé a quién creer. No sé qué pensar. Antes de que nos enfrentara, teníamos planeado tomarnos un tiempo, reflexionar sobre todo lo que nos contó Lorenzo. No queríamos precipitarnos. Pero al enfrentarnos de esa forma, ella decidió por nosotros. Ni siquiera intentó explicarse.
Y eso, en vez de facilitar las cosas, solo las complica más.
La verdad es que no la conocemos a fondo. Solo sabemos lo superficial.
Pero el verdadero conflicto es que lo poco que he visto… me encanta.
Seguimos nuestro camino y veo cómo Isaac nos lanza una mala mirada mientras niega con la cabeza.
—Son unos idiotas —nos dice. Lo miro con una ceja arqueada.
—Tú qué sabrás —responde Mason, torciendo el gesto.
—Les puedo asegurar que más que ustedes —nos sonríe de medio lado—. Y también sé que se van a arrepentir de haberla tratado así.—Me da una palmadita en la espalda.—Solo espero que cuando sepan la verdad… no sea demasiado tarde.
Se da media vuelta y sigue la dirección en la que se fue Alessia con Aiden.
—¿Ahora qué le pasa a este? —protesta Manson. Yo me encojo de hombros, pensativo.
—¿Saben lo que necesitamos para despejarnos un rato? —pregunta Mason, cambiando de actitud a una mucho más entusiasta, una máscara para disimular sus verdaderos sentimientos —. Vamos a ir a la fiesta de esta noche.
Lo miro con una mueca.
—No tengo ganas de eso —reprocho.
—Oh, vamos… necesitamos divertirnos.
Mason mira a Manson. Él asiente, dándole la razón.
—¿Ves? Hasta Manson quiere. ¿Vas a ser un aguafiestas?
—Vale. Iremos —acepto, sin mucha convicción.
...
Estamos sentados en un sofá, bebiendo y charlando con conocidos, cuando la veo.
Alessia.
Está preciosa. Bailando entre la multitud. Su cuerpo se mueve en sincronía con la melodía, y me quedo embobado viendo cómo sus caderas se mueven con agilidad.
Lo que arruina mi vista…
Un chico pelinegro, desconocido para mí, se le acerca por detrás, se le pega a la espalda y le da un beso en el cuello. Así, descarado.
Ella se voltea, sorprendida, y lo recibe con una sonrisa.
Y yo aprieto el vaso en mis manos con más fuerza de la necesaria.
Él se le acerca al oído, le dice algo, y poco después ambos salen del tumulto que baila y se sientan en un sofá a unos metros del nuestro.
Me giro hacia mis hermanos cuando siento un revuelo en su dirección. Manson tira de Mason y lo vuelve a sentar a mi lado, justo cuando intenta levantarse.
Ellos también acaban de ver la escena.
No voy a negar que estoy celoso. Pero lo que veo en sus caras es... diferente. Exagerado. Ellos parecen fuera de sí, y apenas están hablando como dos personas normales.
—¿Qué les pasa? —pregunto, confundido.
—Ese —dice Mason, señalando al chico junto a Alessia— es un tipo con quien folló en la última fiesta que fuimos juntos.
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Alessia (+18)
JugendliteraturAlessia, a sus 18 años, tiene todo su futuro claro: estudiar Derecho en la universidad y ser la mejor en lo que hace. Es una chica que no cree en el amor; ya había tenido una muy mala experiencia que la marcó profundamente. ¿Qué pasará cuando co...
