Capítulo 31

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Alessia:

Me despierto de mal humor. Lo que anoche fue una mentira para esquivar preguntas... hoy es realidad. La regla cayó como castigo divino, y con ella los cólicos que me doblan la paciencia.

Bajo a desayunar, pero la casa está vacía. Agarro una manzana y salgo apresurada. Ya estoy tarde y, por si fuera poco, a mitad de camino noto que el auto está casi sin combustible. Claro, porque mi día no podía ser peor. Me detengo en una gasolinera, bufando en silencio, y sigo mi camino a la universidad con cara de guerra.

Cuando finalmente estaciono y camino hacia clases, los veo.

Los tres hermanos.

Junto a una chica rubia. Sonríen. Conversan.

Definitivamente, hoy no es mi día.

Me acerco, y en cuanto me ven, se callan. Los saludo con una sonrisa que no llega a los ojos. A la chica le doy un asentimiento mínimo. Ella me observa con una sonrisa de "mosca muerta".

-¿Y tú quién eres? -pregunto. Sueno más ruda de lo que pretendía, pero no me importa.

-Ella es Lea, una amiga de la infancia -responde Manson, antes de que la rubia pueda decir palabra.

-Ah... nunca te había visto por aquí -comento.

-Ni yo a ti -responde ella. Su voz es angelical. No el tipo de voz que conquista... sino el tipo que parece nunca haber cometido un pecado.

-Estuvo unos años de intercambio -añade Mason.

Asiento. Y me importa una mierda dónde estuvo.

-Bueno, me voy. Llego tarde.

-Te acompaño -dice Mason, colocándome las manos en la cintura con naturalidad. Mira a sus hermanos y a la chica por última vez, luego comienza a caminar conmigo hacia nuestra próxima clase.

-¿De qué hablaban? -le pregunto mientras avanzamos por los pasillos.

-Nada importante -se encoge de hombros y abre la puerta de nuestra aula para dejarme pasar-. Solo nos poníamos al día.

-Nunca los había escuchado hablar de ella -le digo, sentándome junto a él en uno de los asientos del fondo.

-Nunca salió el tema. No es algo relevante.

Lo miro, arqueando una ceja.

-¿Tu amiga de la infancia no es relevante?

-Normal -se inclina hacia mí-. Es que cuando estás tú... nos olvidamos de todo y solo nos concentramos en ti.

Le sonrío. Y lo beso.

Fin de la conversación.

El profesor carraspea y niega con la cabeza, seguramente harto de nuestras interrupciones, antes de continuar con la clase.

A la hora del almuerzo voy a la cafetería. Ya están todos allí: los tres hermanos, Aiden, Isaac... y, por supuesto, Lea, que parece haber venido para quedarse.

Me siento junto a Aiden, único lugar libre. Todos me saludan. Pero algo se siente raro. Los Müller miran a Isaac de manera extraña. Él me sonríe... algo tenso.

-Así que, Alessia -dice la voz melosa de la rubia-, ¿cómo estás?

-Bien, gracias... -no recuerdo su nombre, y lo dejo en el aire.

-Lea -me corrige con una sonrisa forzada.

-Lea -repito, devolviéndole la misma sonrisa falsa que se borra al instante, cuando veo su mano acariciar el brazo de Mason.

Alessia (+18)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora