Alessia:
Me despierto de mal humor. Lo que anoche fue una mentira para esquivar preguntas... hoy es realidad. La regla cayó como castigo divino, y con ella los cólicos que me doblan la paciencia.
Bajo a desayunar, pero la casa está vacía. Agarro una manzana y salgo apresurada. Ya estoy tarde y, por si fuera poco, a mitad de camino noto que el auto está casi sin combustible. Claro, porque mi día no podía ser peor. Me detengo en una gasolinera, bufando en silencio, y sigo mi camino a la universidad con cara de guerra.
Cuando finalmente estaciono y camino hacia clases, los veo.
Los tres hermanos.
Junto a una chica rubia. Sonríen. Conversan.
Definitivamente, hoy no es mi día.
Me acerco, y en cuanto me ven, se callan. Los saludo con una sonrisa que no llega a los ojos. A la chica le doy un asentimiento mínimo. Ella me observa con una sonrisa de "mosca muerta".
-¿Y tú quién eres? -pregunto. Sueno más ruda de lo que pretendía, pero no me importa.
-Ella es Lea, una amiga de la infancia -responde Manson, antes de que la rubia pueda decir palabra.
-Ah... nunca te había visto por aquí -comento.
-Ni yo a ti -responde ella. Su voz es angelical. No el tipo de voz que conquista... sino el tipo que parece nunca haber cometido un pecado.
-Estuvo unos años de intercambio -añade Mason.
Asiento. Y me importa una mierda dónde estuvo.
-Bueno, me voy. Llego tarde.
-Te acompaño -dice Mason, colocándome las manos en la cintura con naturalidad. Mira a sus hermanos y a la chica por última vez, luego comienza a caminar conmigo hacia nuestra próxima clase.
-¿De qué hablaban? -le pregunto mientras avanzamos por los pasillos.
-Nada importante -se encoge de hombros y abre la puerta de nuestra aula para dejarme pasar-. Solo nos poníamos al día.
-Nunca los había escuchado hablar de ella -le digo, sentándome junto a él en uno de los asientos del fondo.
-Nunca salió el tema. No es algo relevante.
Lo miro, arqueando una ceja.
-¿Tu amiga de la infancia no es relevante?
-Normal -se inclina hacia mí-. Es que cuando estás tú... nos olvidamos de todo y solo nos concentramos en ti.
Le sonrío. Y lo beso.
Fin de la conversación.
El profesor carraspea y niega con la cabeza, seguramente harto de nuestras interrupciones, antes de continuar con la clase.
A la hora del almuerzo voy a la cafetería. Ya están todos allí: los tres hermanos, Aiden, Isaac... y, por supuesto, Lea, que parece haber venido para quedarse.
Me siento junto a Aiden, único lugar libre. Todos me saludan. Pero algo se siente raro. Los Müller miran a Isaac de manera extraña. Él me sonríe... algo tenso.
-Así que, Alessia -dice la voz melosa de la rubia-, ¿cómo estás?
-Bien, gracias... -no recuerdo su nombre, y lo dejo en el aire.
-Lea -me corrige con una sonrisa forzada.
-Lea -repito, devolviéndole la misma sonrisa falsa que se borra al instante, cuando veo su mano acariciar el brazo de Mason.
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Alessia (+18)
Genç KurguAlessia, a sus 18 años, tiene todo su futuro claro: estudiar Derecho en la universidad y ser la mejor en lo que hace. Es una chica que no cree en el amor; ya había tenido una muy mala experiencia que la marcó profundamente. ¿Qué pasará cuando co...
