Alessia:
Estoy acostada junto a Adler, entre sábanas tibias y el leve murmullo del ventilador que acaricia la habitación. Mi celular vibra. Lo reviso. Llamada de Issac.
—Vaya… ¿acaso sucedió una catástrofe? —digo con una sonrisa—. Solo algo de tal magnitud podría hacer que te dignaras a llamar a tu amiga.
Pero no es su voz la que responde.
—Alessia —dice alguien que reconozco al instante, con ese tono teñido de celos mal camuflados—. Dime la verdad… ¿estás con él, mientras nosotros estamos aquí solos esperándote?
La diversión se evapora. La rabia se instala.
—¿Sabes qué? —respondo, cortante—. Sí. Me lo estoy follando. Y disfruto cada maldito segundo de lo que me hace. Así que dejen de hacerme perder el tiempo. No me jodan más.
Cuelgo. Sin ceremonias.
Giro el rostro. Adler me observa, aguantando la risa.
—Sí… me he dado cuenta de que lo disfrutas bastante —dice, entre risas.
Ruedo los ojos. Me vuelvo a recostar.
—Son… son unos idiotas —murmuro, exasperada—. No les basta con haberme engañado. Ahora también tienen que joder mi paz.
—¿Por qué no nos distraemos un rato? —propone, acercándose.
Lo miro con picardía. Subo y bajo las cejas. Él niega, riendo.
—No me refería a eso. ¿Te han dicho que eres un poco ninfómana?
—Puede ser —me encojo de hombros—. Hay que disfrutar todos los placeres que te da la vida.
—Bueno… disfrutamos por la noche —dice, rodando los ojos. Se incorpora—. Ahora vamos, que hoy serás mi musa.
—¿De qué manera?
—Sesión de fotos —responde, agarrando su cámara. La lleva a todas partes como si fuera una extensión de sí mismo—. Y tú serás mi modelo, obviamente.
—No me molesta la idea —le digo, sonriendo emocionada. Soy bastante fotogénica, aunque lo disimulo—. Pero que sepas… que el otro plan era mejor.
Paso por su lado para cambiarme. Le doy una nalgada suave.
—Alessia —me advierte, comenzando a caminar detrás de mí.
—Adler —le respondo en el mismo tono, con una sonrisa provocadora. Le guiño y cierro la puerta del baño antes de que pueda alcanzarme.
—Deja que salgas —grita. Suelto una carcajada mientras empiezo a desvestirme.
Salgo ya lista. Traje de baño negro, elegante, acompañado por un short de mezclilla. Él ya está de pie, con la cámara lista.
Me toma de la cintura. Me besa con intensidad, los labios apretados, la respiración robándome el aliento.
—Estás hermosa. Vamos.
Camino hacia la puerta. Justo antes de salir, me da una nalgada fuerte.
—¡Te la debía!
—¡Yo te di suave! —le reprocho entrecerrando los ojos, mientras caminamos hacia el ascensor.
—Ya, pero sé que a ti te gusta que te den duro —dice, justo cuando una señora mayor alza una ceja sorprendida al pasar junto a nosotros. Luego, sin tapujos, le lanza una mirada de aprobación al pelinegro que camina a mi lado.
—Mira… ya tienes otra que quiere que le des duro —lo código, riendo, cuando entramos al ascensor y las puertas se cierran.
—Lo tendré en cuenta —responde, con una sonrisa pícara. Se inclina, acorralándome contra la pared, hasta que nuestras caras quedan alineadas.
ESTÁS LEYENDO
Alessia (+18)
Novela JuvenilAlessia, a sus 18 años, tiene todo su futuro claro: estudiar Derecho en la universidad y ser la mejor en lo que hace. Es una chica que no cree en el amor; ya había tenido una muy mala experiencia que la marcó profundamente. ¿Qué pasará cuando co...
