Matthew:
—Chicos, vamos a cenar —nos llama mamá desde el comedor. Luego mira a Issac—. ¿Te quedas con nosotros?
—Sí, si no es mucha molestia —responde con esa sonrisa encantadora que desarma a cualquiera.
—Tú nunca molestas, eres un amor —dice mamá, apretándole un cachete con cariño—. Vamos.
Nos sentamos todos en la mesa, la rutina de siempre. Pero estos días han sido un desastre, no han tenido nada normal . Nunca había sentido tan cierto eso de que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. O tal vez si lo sabía, pero desconocia que se sentía perderlo.
Cada uno está sobrellevando la ausencia de Alessia a su modo.
Manson va cada vez con más frecuencia a las carreras. Ya ni siquiera nos invita. Vive fuera de casa como si algo lo estuviera persiguiendo.
Mason pasa horas encerrado en su habitación. No sé exactamente qué hace, pero he visto latas de pintura junto a la ventana, y últimamente siempre tiene un cigarro entre los dedos.
Yo... me irrito con facilidad. Y toda la frustración me la cargo encima, soltándola en momentos que no lo merecen.La frustración de haberla jodido. De haber arruinado lo mejor que teníamos. Y de saber que ahora está en los brazos de alguien que no soy yo.
—¿Cómo les va todo? —pregunta mamá, cuando el silencio se instala sobre la mesa como una sábana pesada.
—Muy bien, Nora —responde Issac con diplomacia. Yo solo juego con el cubierto. No tengo apetito. Nadie más habla, así que vuelve el silencio.
—Se acabó —dice mamá, alzando la voz de pronto. Todos la miramos, sobresaltados.—¿Se puede saber qué les pasa? Parecen muertos vivientes. —Hace una pausa para mirar a Issac—. Tú no, cariño. —Vuelve a fijar la mirada en nosotros.—¿Y bien?
—No sé de qué hablas —dice Manson, evasivo.
—No se hagan los locos. Soy su madre. Los conozco demasiado bien. ¿Tiene que ver con que Alessia no ha venido en mucho tiempo?
—Sí —respondo, soltando el aire como si me quitara un ladrillo del pecho—. Ya no estamos juntos.
—¿Y qué hicieron?
—¿Por qué supones que fuimos nosotros? —pregunta Mason, con la ceja alzada.
—Llámalo instinto —responde mamá, sin titubear—. Entonces... ¿qué pasó?
Nos quedamos en silencio. Avergonzados.
Issac nos mira. Luego se encoge de hombros y dice, simple:
—Los muy idiotas le mintieron y la engañaron con Lea.
Mamá suelta un jadeo. Se cubre la boca con una mano.
—Son unos estúpidos —nos dice. Y duele, porque sabemos que es cierto.—Y me alegro de que lo estén pasando mal.
Abro la boca, medio indignado, frunciendo el ceño.
—Joder... que reine el amor maternal.
—Solo espero que encuentren una forma de recuperarla. Esa chica es especial. Y me encanta como nuera.
Nos señala a los tres con el tenedor y vuelve a comer.
Terminamos la cena en silencio y caminamos juntos hacia el salón.
Issac se tira en el sofá y nos mira.
—Chicos, anímense.
—La extraño mucho —dice Mason, pasándose una mano por la cara.
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Alessia (+18)
Novela JuvenilAlessia, a sus 18 años, tiene todo su futuro claro: estudiar Derecho en la universidad y ser la mejor en lo que hace. Es una chica que no cree en el amor; ya había tenido una muy mala experiencia que la marcó profundamente. ¿Qué pasará cuando co...
