Capítulo 36

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Alessia:

Ya es lunes.

Termino de arreglarme y bajo las escaleras hacia la cocina para desayunar algo antes de ir a la universidad. Al entrar, encuentro a mi abuela sentada en la mesa, tomando café.

Ella llegó ayer, después de que le insistiera para que se uniera a pasar tiempo en familia. Al final, cedió a mis peticiones. Y ahora está aquí, con su eterna mirada serena.

Me sonríe. Me acerco y le beso la mejilla antes de ir hacia la nevera.

—Buenos días, nona —la saludo.

—Buenos días, principessa. ¿Cómo amaneciste? —pregunta con dulzura.

Me recuesto en la encimera, comiendo rápido antes de responder.

—Bien —miro el reloj—. Ya tengo que irme. Nos vemos en un rato.

Me despido con un guiño y salgo rumbo a la universidad.

A la hora del almuerzo me encuentro con Aiden e Isaac. Noto que Isaac ya habla con los hermanos. Y agradezco eso. No quiero que se distancie de sus mejores amigos por mí.

—Me voy de vacaciones a Santorini —les digo cuando capturo su atención.

—¿Cuándo? —pregunta Aiden.

—En dos días.

Él sonríe.

—Qué envidia. Nosotros aquí, enterrados en deberes, y tú relajada en una isla tomando sol… y mirando bombones.

Suspira dramático. Isaac lo mira con una ceja arqueada.

—Tú todos los días puedes ver a este bombón —dice señalándose a sí mismo.

Sonrío. Estos chicos tienen el ego por las nubes.

Sin querer, mi vista se desliza hacia la mesa de los Müller. Están rodeados de amigos. Manson gira en mi dirección… y yo aparto la mirada antes de caer.

—Tienes toda la razón —dice Aiden, respondiendo a Isaac, antes de darle un beso tierno en los labios.

Suspiro.

Me encanta la pareja que forman.

Después de clases, fui directo a casa. En el camino hacia mi habitación, me cruzo con mi hermano.

—Ya hablé con el decano de tu universidad —me informa. Asiento.

—Solo tendrás que hacer los deberes por línea.

—Gracias, hermanito —le doy un beso en la mejilla.

Subo a mi cuarto. Comienzo a empacar.

Toda mi ropa.

Pero separo la que llevaré a Santorini… de la que irá al nuevo departamento.

Una maleta para liberarme.

Y otra… para empezar.

(.....)
Abordamos el avión. Camino por el pasillo con el suave murmullo de los motores envolviéndolo todo. Mi asiento está junto al de mi abuela, que ya está acomodada con su bolso y una revista que hojea sin mirar. Mi hermano se sienta junto a su prometida, compartiendo sonrisas silenciosas. Adler está más atrás, junto a un anciano amable que parece dormitar antes de despegar.

Ayer, después de la universidad, terminé de mudar todas mis cosas a mi nuevo departamento. Llevé a mi abuela para que lo conociera, y como esperaba… le encantó. Adler también dejó sus pocas pertenencias en la segunda habitación .

Alessia (+18)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora