Alessia:
Me despierto por culpa de una luz insoportable que me da directo en la cara. Abro los ojos y descubro los rayos del sol filtrándose por la ventana. Claro, anoche no cerramos las cortinas.
Me incorporo con pereza, las sábanas aún tibias, y giro para ver a Mason, dormido boca abajo, con medio cuerpo fuera de la manta. Me levanto con cuidado, y al dar el primer paso siento una punzada deliciosa. No necesito más explicaciones: es la secuela de lo bien que lo pasé hace unas horas.
Al pasar por el espejo me detengo un momento. Ahí están: las marcas de sus dedos en mis caderas y un chupetón en uno de mis pechos. Nego suavemente con la cabeza... y sonrío. Qué desastre más placentero.
Me meto al baño y dejo que el agua caliente relaje mis músculos. Salgo envuelta en una toalla, aún con el cabello húmedo, y me encuentro a Mason sentado en la cama, ya despierto.
-Buenos días -le digo, acercándome para darle un beso suave en los labios.
-Ahora lo son. Pensé que me habías usado para complacerte y te habías largado dejándome solito -dice con una sonrisa traviesa.
-Eso suena más como algo que harías tú -le respondo mientras miro a mi alrededor. No tengo muchas opciones de ropa: o el disfraz ajustado, o lo que queda de la lencería. Así que me acerco a su closet y rescato una sudadera gris que me llega hasta los muslos, junto con un bóxer.
Para cuando termino de cambiarme, Mason ya ha entrado y salido del baño. Se viste con rapidez, y ambos salimos de la habitación.
En las escaleras nos encontramos a Matthew bajando con expresión de dolor.
-Buenos días -le digo, alcanzándolo para saludarlo con un beso en la mejilla.
-Me duele la cabeza -responde con un puchero que casi da ternura.
-Como no... con la curda que cogiste anoche -interviene Manson, llegando de correr. Me saluda también con un beso, y todos seguimos rumbo al comedor.
Allí, como siempre, Marlene nos tiene el desayuno listo en la mesa. Nos sentamos y comenzamos a comer. Mientras tanto, Mason revisa su celular.
-¿Cómo es que nunca me he topado con sus padres? -pregunto con curiosidad.
-La mayoría del tiempo están de viaje. Y cuando están aquí, por las mañanas suelen estar trabajando -explica Manson.
Asiento, justo cuando Mason suelta una carcajada. Giro la cabeza.
-Tienen que ver esto -dice, y nos acercamos todos, picados por la curiosidad.
-Oh no... -murmura Matthew, llevándose la mano a la cara.
En la pantalla hay un video posteado por alguien que no conocemos. Es de la fiesta de anoche. En él, Matthew -en bóxer- aparece bailando sobre una mesa. Al parecer, después de que lo dejé durmiendo, volvió a salir.
Hace movimientos sexys con la cadera. Alguien le pregunta en quién está pensando.
Y él grita, literalmente: "¡Para ti, Alessia!"
Fin del video.
Todos, menos él, soltamos carcajadas.
-Oye, me encanta el Matthew borracho -lo pico. Él se pone rojo como un tomate.
-Dios... qué pena -dice, volviendo a sentarse.
-Bueno, mira el lado positivo. Has ganado la admiración de muchas chicas. Solo mira los comentarios -Mason me pasa el celular, y sí, hay de todo. Desde "Qué suerte tiene esa tal Alessia" hasta "Yo quiero que te muevas así conmigo, papasito".
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Alessia (+18)
Ficção AdolescenteAlessia, a sus 18 años, tiene todo su futuro claro: estudiar Derecho en la universidad y ser la mejor en lo que hace. Es una chica que no cree en el amor; ya había tenido una muy mala experiencia que la marcó profundamente. ¿Qué pasará cuando co...
