Alessia:
Los días han pasado volando.
Entre exámenes, trabajos y estrés, apenas he sentido el paso del tiempo. Pero hoy, por fin, puedo respirar tranquila: he sacado muy buenas notas en todo. Aunque, siendo justa, no fue solo mérito mío. Los hermanos me ayudaron a estudiar como si fueran mis tutores personales... aunque también fueron una fuente constante de distracción.
Ahora es 31 de diciembre.
Estoy tumbada en mi cama, chateando con los chicos. Son tan brillantes cuando quieren... y tan idiotas encantadores cuando no. No puedo evitar la sonrisa que se instala en mis labios mientras leo sus mensajes.
Entonces se abre la puerta de mi habitación.
Es mi abuela.
Lleva una semana con nosotros, vino especialmente para pasar las festividades. Su sola presencia me llena de ternura.
-Principessa, interrumpo? -pregunta con esa voz cálida que siempre me reconforta.
-Nunca, nona -apago el celular y le sonrío-. ¿Querías algo?
-Pasar tiempo con mi nieta -responde mientras se sienta junto a mí en la cama.
Me toma de la mano. Sus dedos, cálidos, firmes. Tiene ese gesto que siempre logra calarme hondo.
-Dime... ¿era algún chico el que te tenía con esa cara de enamorada?
-Puede ser -respondo, arrugando el entrecejo-. Pero no tenía cara de enamorada. Solo sonreía.
-Claro, claro... y yo nací ayer -se ríe en mi cara, pero pronto su expresión cambia a una más seria.
-Eres joven. Te vas a enamorar y vas a cometer muchos errores -dice con esa paz que da la experiencia-. Solo ten cuidado. Nunca olvides quién eres por ningún hombre. Ámate a ti antes que a cualquiera.
La abrazo sin pensarlo.
Ella es mi todo. Y aunque no lo diga, me emociono cada vez que me habla así.
Me besa la cabeza antes de separarse.
-Pero bueno... hasta que llegue ese momento puedes conocer a muchos hombres -vuelve a su tono picaresco, subiendo y bajando las cejas-. Esta noche podrás alegrarte la vista con los tres hermanos Müller. Están muy guapos.
Sí, esta noche iremos a cenar con la familia Müller. Mi abuela es amiga de ellos desde hace años, y nos han invitado a todos a pasar el fin de año juntos.
No me molesta. Para nada.
-Sí... están bien -respondo, queriendo parecer casual.
Mi abuela se empieza a levantar.
-Se ven buenos amantes -me lanza un guiño travieso antes de encaminarse hacia la puerta.
-No sabes cuánto... -susurro más para mí que para ella.
-¿Dijiste algo? -pregunta, girándose.
-Te amo -le digo.
-Yo más a ti -me lanza un beso antes de desaparecer por el pasillo.
Instintivamente llevo mi mano al colgante que adorna mi cuello. Lo toco con suavidad. Y mi vista se desliza hacia la esquina de la habitación. Allí está el oso gigante que me regaló Mason en la feria.
...
Observo mi reflejo en el espejo con aprobación. El vestido de satén blanco cuelga delicadamente hasta más abajo de mis tobillos. Tiene una abertura que sube por la pierna izquierda y deja mi espalda completamente al descubierto. Lo acompaño con tacones plateados que acentúan cada curva, cada movimiento. No llevo ropa interior. No la necesito.
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Alessia (+18)
Novela JuvenilAlessia, a sus 18 años, tiene todo su futuro claro: estudiar Derecho en la universidad y ser la mejor en lo que hace. Es una chica que no cree en el amor; ya había tenido una muy mala experiencia que la marcó profundamente. ¿Qué pasará cuando co...
