Capítulo 12

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Alessia:

Después de la buena revolcada con Manson, terminamos de ducharnos y salimos juntos de la habitación en busca de sus hermanos.

Los encontramos ya limpios en el salón, cada uno en su respectivo mueble. Matthew, concentrado leyendo un libro, y Mason con su celular en mano. Al sentirnos llegar, este último alza la vista y me lanza una mirada lenta, de pies a cabeza. Yo solo llevo puesta la enorme playera que me prestó Manson y unos bóxers. Mi ropa original sigue inutilizable, cubierta de harina, huevo y salsa.

Camino hasta él y me acomodo en su regazo sin decir palabra.

—¿Disfrutaron el baño? —pregunta sobre mi cuello antes de besarme justo ahí, en la piel sensible.

—Por lo que oímos, Alessia sí que lo hizo —comenta Matthew con una sonrisa de medio lado, sin despegarse del libro.

—Pues ya se respondieron solitos —dice Manson, sentándose junto a su hermano menor, cerrándole el libro con un movimiento despreocupado.

Matthew alza la vista por fin, lo mira con fastidio y vuelve a abrirlo en la página en que estaba.

—¿Qué haces? —le pregunto a Mason.

—Esperando a que llegaras —responde con una pequeña sonrisa. Luego me tiende su celular con Instagram abierto—. Búscate.

Lo hago. En segundos, oigo una notificación en mi móvil. Me pongo de pie para buscarlo, y cuando lo tengo en mano, sonrío al ver que empezó a seguirme… y me ha mandado un mensaje:

De Mason: Vuelve a mis piernas.

Sigo sonriendo mientras vuelvo a sentarme sobre él. Esta vez me besa los labios directamente, sin rodeos, y no nos separamos hasta que un carraspeo interrumpe el momento.

Giro la cabeza. Los otros dos hermanos nos observan con los brazos cruzados, semblante serio.

—¿Qué hacemos? —pregunta Manson.

Me encojo de hombros, acomodándome mejor sobre las piernas de Mason. Él me rodea la cintura con una sola mano, haciendo presión como si me dijera “quieta”. No hace falta mirar más abajo: puedo sentir perfectamente cómo su bulto comienza a crecer en la entrepierna.

—Podemos ver una película —sugiero, y todos asienten.

Me llevan a una habitación distinta, una especie de sala de cine con pantalla gigante que ocupa toda la pared. Hay numerosos asientos frente a ella, y el ambiente es cálido, con luces bajas y sonido envolvente.

Mason intenta sentarme otra vez sobre sus piernas, pero Matthew se le adelanta, me jala y termino sentada en las suyas.

Mason le lanza una mueca de fastidio. Matthew le responde con un encogimiento de hombros y una sonrisa victoriosa. Al final, ellos dos se sientan a cada uno de nuestros costados, y me toman de las manos sin decir palabra hasta que la película termina.

Ya es bastante tarde cuando todos nos ponemos de pie y empezamos a estirarnos.

—¿Quieres dormir en mi habitación conmigo? —me pregunta Mason.

Sus hermanos alzan las cejas, sorprendidos, como si acabaran de escuchar algo insólito.

Asiento, intrigada. Me vuelvo hacia ellos y les doy un beso suave en los labios a cada uno como despedida.

—Que duerman bien —les digo, aceptando la mano que me tiende Mason.

Cuando vamos camino a su cuarto, oigo detrás un murmullo cargado de picardía:

Alessia (+18)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora