Manson:
Voy caminando por el pasillo de la Facultad de Derecho mientras chateo con Isaac, aún pensando en el favor que le hice a Mason esta mañana. Entonces alguien choca conmigo, y mi celular vuela directo al suelo.
—¿No sabes ver por dónde vas o qué? —espeto molesto mientras lo recojo.
—El que tiene que mirar por dónde va eres tú —responde una voz femenina.
Cuando levanto la vista la reconozco. Si no me falla la memoria, es la misma chica de la cafetería, la de ojos azules y actitud afilada. En ese momento estaba con un tipo, pero su belleza era imposible de ignorar. Pasa junto a mí sin inmutarse, y al alejarse la escucho decir algo en italiano:
—Ritardato mentale.
No tengo ni puta idea de lo que significa, pero suena ofensivo.
Me quedo parado en medio del pasillo, como un idiota, mirándola mientras se aleja sin siquiera voltear. No sé qué me impacta más: su acento, su tono borde, o cómo se atrevió a hablarme así. Todas las demás se deshacen con una mirada mía… tartamudean, se sonrojan o se derriten en risitas tontas.
Pero ella no. Me trató como si fuera el mismísimo Quasimodo. Y aún no decido si me enfadó o me intrigó. Tal vez ambas.
Solo sé que, el resto del día, no pude sacarme de la cabeza esos malditos ojos azules… ni en todas las maneras en las que me encantaría follarmela.
...
Mason:
Miro la hora en mi celular: voy diez minutos tarde. No es nuevo. La chica de hoy… ni siquiera recuerdo su nombre. Al parecer nos cruzamos en una fiesta, y esta mañana, apenas llegué al estacionamiento, se me lanzó encima como una loca. Estaba buena, un buen culo, así que la cosa terminó donde tenía que terminar: en su auto, y sin mucha charla.
Entro al salón y las miradas se clavan en mí, como siempre. Paso la vista por las filas, buscando dónde sentarme. Me detengo en una chica que no había visto antes, pero cuya cara me resulta familiar. Difícil olvidar ese tipo de rostro.
La miro con descaro, y para mi sorpresa… no se sonroja, no baja la vista, ni se pone nerviosa. Me sostiene la mirada como si jugara al mismo nivel.
Contra mis deseos, la dejo de observar cuando el profesor carraspea.
—Llega tarde, joven Müller —me dice como si no lo supiera.
Me encojo de hombros y sigo caminando, ignorándolo, siempre es lo mismo . Al pasar junto a ella, le guiño un ojo con una sonrisa ladeada. Me gusta probar límites.
Me siento en una de las últimas filas, pero no dejo de mirar a la pelinegra. Sus gafas de lectura le dan un aire demasiado sexy para mi gusto… como si fuera sacada de una fantasía que aún no he soñado.
También la veo reír con el idiota que tiene sentado al lado. Supongo que no ha conocido a personas interesante, no me ha conocido a mí.
...
Matthew
Estoy sentado en la biblioteca, inmerso en el primer libro de la saga Hush Hush. Me gusta leer de todo, y este no es la excepción. Romance paranormal, acción, misterio… todo suma.
Entonces escucho una risita sutil. Levanto la mirada y la veo. Una chica de ojos azules me observa con expresión divertida.
—¿Qué es gracioso? —pregunto, arqueando una ceja. Me resulta vagamente familiar, aunque no recuerdo haberla visto antes por aquí.
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Alessia (+18)
TeenfikceAlessia, a sus 18 años, tiene todo su futuro claro: estudiar Derecho en la universidad y ser la mejor en lo que hace. Es una chica que no cree en el amor; ya había tenido una muy mala experiencia que la marcó profundamente. ¿Qué pasará cuando co...
