Alessia:
Salgo de mi última clase del día y me dirijo al aparcamiento. Suelto un suspiro pesado al verlos: los tres hermanos, caminando directo hacia mí. Me he pasado toda la jornada esquivándolos, y no tengo ni un gramo de energía para escucharlos.
—Alessia, por favor, deja de huir —dice Mason, interponiéndose en mi camino.
—Déjanos explicarnos —añade Matthew, tomándome la mano con delicadeza.
Lo miro. Por un instante, flaqueo. El lado de mí que aún siente algo por ellos quiere creerlo.
Pero rápido me recompongo. Mi orgullo es más fuerte.
Deshago el contacto y les lanzo una mirada fría. Mi rostro no muestra nada de lo que realmente siento.
—Entiendan que ya no quiero saber nada de ustedes. Y no me dejen regalos. No sirven de nada —les digo, cada palabra cargada de veneno—. Solo dan pena.
Veo que les dolieron. Pero no me afecta. Es apenas una muestra de todo lo que he pasado.
—Alessia, entiendo que estés molesta, pero no nos hables así —dice Manson, serio.
Suelto una carcajada seca.
—Yo hablo como me da la gana. Váyanse a la mierda… y no me jodan más.
Paso junto a ellos sin mirar atrás.
Me subo al auto y conduzco directo a casa.
—Ey —saludo a mi hermano, que aún lleva puesto su traje. Señal de que acaba de llegar del trabajo.
Me saluda con un beso en la mejilla.
—¿Adivina? —dice entusiasmado.
Me encojo de hombros.
—La última vez que comprobé, no era adivina. Así que… no sé.
Él revira los ojos con una sonrisa.
—Nos iremos de vacaciones a Santorini.
Sonrío, encantada. Es perfecto. Justo lo que necesito para despejarme, para respirar otra vez. Hace mucho que no piso una playa.
—¿La abuela va?
Se encoge de hombros.
—Ya sabes cómo es. Dice que tiene mucho trabajo —rueda los ojos—. Pero si su nieta favorita se lo pide, seguro que irá.
—No te pongas celoso —le digo, abrazándolo con una sonrisa—. Lo que pasa es que soy más persuasiva.
—Sí, lo que eres… es una manipuladora —dice riendo, apretándome contra él—. Prepara todo, que en unos días estaremos relajados en Grecia.
....
—Enhorabuena —me dice la mujer con una sonrisa cálida—. Es usted oficialmente la propietaria de este departamento.
Sonrío radiante y le estrecho la mano cuando me la ofrece. Antes de salir por la puerta, me deja las llaves de mi nuevo hogar. Y apenas se va… suelto un chillido de alegría.
Salto encima de Aiden e Isaac, que me reciben riendo.
—¿Les gusta mi humilde y nueva morada? —les pregunto una vez nos separamos.
—¿A esto le llamas humilde? —me dice Isaac, arqueando una ceja.
Me encojo de hombros mientras miro a mi alrededor.
—Está hermosa —dice Aiden, sentándose en uno de los banquillos del mesón—. Creo que vendré muy seguido.
—Están en su casa —les digo, apoyándome frente a él—. Ahora toca amueblarla a mi gusto.
ESTÁS LEYENDO
Alessia (+18)
Teen FictionAlessia, a sus 18 años, tiene todo su futuro claro: estudiar Derecho en la universidad y ser la mejor en lo que hace. Es una chica que no cree en el amor; ya había tenido una muy mala experiencia que la marcó profundamente. ¿Qué pasará cuando co...
