Alessia:
La vida está tejida por decisiones pequeñas que, queramos o no, repercuten e influyen en nuestro futuro.
A veces me pregunto qué habría pasado si mis padres me hubieran querido como toda niña merece. Si Lorenzo nunca hubiera cruzado esa línea y hubiese sido el novio perfecto que aparentaba. Si la herida no se hubiera abierto en lugar de cerrarse.
Me he preguntado cómo sería mi vida si hubiera conocido primero a Adler. Si aquel día en el aeropuerto hubiese sido egoísta y le hubiese pedido que se quedara, que no me dejara… ¿Y si él hubiera dicho que sí?
Me he preguntado qué habría pasado si le hubiese dado una oportunidad a Dominik. Si lo hubiera mirado más allá de la superficie.
Y también… qué habría pasado si esa noche, después de acostarme con Harold, me hubiera quedado. Si hubiera ignorado todas las llamadas, sin importar de quién fueran. Si una noche se hubiese convertido en otra, y en otra…
Me he preguntado cómo sería mi vida si nunca los hubiera conocido. Si no hubiese chocado con Manson. Si no hubiese compartido clases con Mason. Si nunca hubiese intercambiado una sola palabra con Matthew. Si aquella noche, en lugar de acompañar a mi abuela y a mi hermano a esa cena, hubiese salido con Carina a cualquier otro lugar.
Todo… sería distinto.
Pero todos esos ¿qué hubiese pasado? se desvanecen, como ceniza al viento, cada vez que me detengo a mirar mi realidad.
Cuando miro a los ojos a esos tres hombres que tengo por esposos. Que cada día me demuestran que cada puta decisión que tomé fue la correcta. Que volver a confiar… fue lo correcto.
Cuando miro a mis tres preciosos hijos.
Dos años después de tener a mis mellizos, di a luz a Madison. Una niña con mis ojos azules y unos rizos dorados que parecen robados a la luz misma.
Ellos, mis tres pequeñas criaturas, me han enseñado lo que es el amor en su forma más pura.
Amor que no exige.
Amor que no duda.
Amor que está.
Un amor que me ha hecho comprender que una madre moriría antes de que alguien le hiciera daño a lo que más ama.
Y en mi caso… son ellos.
Y después… son los hombres que me acompañan en este viaje.
Ser madre me dejó aún más desconcertada sobre mis propios padres.
Porque ahora… yo haría arder el mundo si alguien se atreviera a lastimar a uno de mis bebés. Porque los protejo con cada fibra de mi cuerpo. Porque sus lágrimas son las mías. Y su risa… es mi hogar.
Pero supongo que la paternidad no es para todos. Hay quienes nunca aprenden a mirar más allá de sí mismos. Y aunque duela, pienso en ellos… en mis padres. En lo que fueron… Y en lo que jamás quiero ser.
Ellos son mi referente de lo que no seré. De lo que no permito repetir.
Y por eso… dedicaré el resto de mi vida a ser para mis hijos todo lo que mis padres nunca fueron para mí. Les daré —junto a mis chicos— todo lo que yo nunca tuve.
Amor sin condiciones.
Presencia sin ausencias.
Seguridad sin miedo.
Risa sin castigo.
Manos que sostienen, no que empujan.
Porque ellos son mi universo. Y esta vez… nadie puede a romperlo.
ESTÁS LEYENDO
Alessia (+18)
Teen FictionAlessia, a sus 18 años, tiene todo su futuro claro: estudiar Derecho en la universidad y ser la mejor en lo que hace. Es una chica que no cree en el amor; ya había tenido una muy mala experiencia que la marcó profundamente. ¿Qué pasará cuando co...
