Manson :
Me paso la mano por la cara, frustrado, mientras la veo marcharse en su auto. Su silueta se aleja con determinación, sin mirar atrás… como si ya no fuéramos parte de su historia.
Hemos intentado de todo. Mensajes, regalos, excusas. Pero nada fue suficiente. Nos bloqueó de todos lados. Y cuando nos ve en persona, nos ignora o directamente nos manda a la mierda. Y lo entiendo. Nos lo merecemos. Pero no todo fue como ella lo cree.
Como último recurso, hasta intentamos provocarla. Darle celos. Exponerle el lado más patético de nosotros, creyendo que reaccionaría. Pero solo conseguimos que se alejara aún más.
Todo estaba bien. Tan bien, que me asustaba. Alessia tenía esa forma sutil de hacernos sentir en casa. Sabía cómo tratar a cada uno, sin descuidar al otro. Sabía leer silencios, calmar tormentas y encender espacios vacíos. Estar con ella era como encontrar refugio en medio del caos.
Pero todo se fue al carajo desde que llegó Lea.
Desde que fuimos tan imbéciles como para pensar que podíamos tapar el sol con un dedo. Queríamos controlar el daño… y terminamos causándolo.
Cada mirada evitada. Cada palabra no dicha.
Y ahora solo queda esto.
Una cama que no huele a ella.
Una culpa que no se lava con disculpas.
Y el miedo de que… esta vez, el perdón no venga.
.....
Flashback:
Semanas antes...
Aún estaba enojado con Alessia. Por lo que pasó con ese imbécil. Pero en una relación... llega un punto donde hay que ceder. Para que las cosas funcionen. Para no seguir hiriendo. Y sé que ella no suele dar el brazo a torcer—es demasiado terca para eso. Así que fui yo quien lo hizo, aunque mi orgullo chillara.
En la cena de ayer la noté diferente. No sé por qué, pero estaba distante. Más aún cuando se fue sin quedarse a dormir con nosotros, sin muchas explicaciones.
Y fue allí, justo en esa cena, cuando vi su expresión cambiar. Casi se atragantó con el agua cuando mamá insinuó que le encantaría tener un nieto. Fue como si su mundo se tambaleara por dentro. Y entonces, tuve que recordarme lo que somos para ella. Lo que acordamos desde el principio: nada de sentimientos. Un acuerdo que ella cumple a rajatabla… pero yo, a veces, lo olvido.
Porque cuando estoy a su lado, todo fluye. No hay barreras. No hay reglas.
Y lo más jodido de todo es que… la idea de que ella fuera la madre de mis hijos no me asusta. No me resulta absurda. Ni siquiera me molesta.
Volviendo al presente... Ahora estoy junto a mis hermanos, en la entrada de la universidad, esperando verla llegar.
Justo cuando voy a hablar, unas manos pequeñas cubren mis ojos. Sonrío, esperando que sea mi Königin.
—¿Adivina quién soy? —dice una voz que reconozco de inmediato... y no es la suya.— Me giro, y lo mismo hacen mis hermanos.Ella está allí. Tal como la última vez que la vimos.—¿Acaso no me van a saludar?
—Lea —susurro, aún sin creérmelo. Me quedo inmóvil cuando me abraza. No es que termináramos bien. Ni cerca.
—¿Cómo han estado todo este tiempo? —pregunta mientras repite el saludo con mis hermanos.
—No nos podemos quejar —responde Matthew, siempre diplomático—. ¿Y tú? ¿Tu vida qué tal?
—Increíble. Pero aun así... los extrañé —dice con una sonrisa nostálgica.
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Alessia (+18)
Teen FictionAlessia, a sus 18 años, tiene todo su futuro claro: estudiar Derecho en la universidad y ser la mejor en lo que hace. Es una chica que no cree en el amor; ya había tenido una muy mala experiencia que la marcó profundamente. ¿Qué pasará cuando co...
