Alessia:
—Hola —saludo a Manson al cerrar la puerta de su habitación tras de mí.
—Hola —me sonríe desde su cama, sentado contra el cabezal, vestido solo con bóxers. Detiene con el control remoto lo que estaba viendo en el televisor y se concentra en mí—. ¿Cómo te fue el día?
—Normal, las mismas clases de siempre —respondo, inclinándome para darle un beso en los labios—. ¿Y a ti en la consulta?
—Bien, ya en unos días me quitan el yeso —me informa, poniéndome una mano en el muslo cuando me siento a su lado—. ¿Me extrañaste hoy? Porque yo sí a ti —dice sonriendo.
—Claro, me pasé todo el día pensando en ti —le digo con sarcasmo, rodando los ojos con una sonrisa.
—Yo sé que soy adictivo, pero tienes que tratar de controlarte —bromea, y yo alzo las cejas.
—¿Estás de buen humor hoy? —le pregunto, fingiendo sorpresa.
—Tú me pones de buen humor —responde, atrayéndome hacia él para besarme los labios.
—Oye —le digo con una sonrisa cuando nos apartamos—, esto del accidente te está ablandando, te estás poniendo cursi —lo molesto, y él rueda los ojos, sonriente.
—Tú cortas mi romanticismo burlándote de mí —me reclama, y yo alzo las manos en son de paz.
—No, no. Tú no te cortes por mí —le digo—. A mí me gustas como sea.
—Sabes —dice con una sonrisa ladeada, cambiando de tema—, te he extrañado en muchos aspectos.
—¿Ah, sí? —digo, arqueando una ceja.
—Sí —asiente—. Me van a salir más músculos en la mano de tanto usarla.
—¡Manson! —le digo entre carcajadas, golpeándole el brazo.
—¿Qué? Es verdad —dice, encogiéndose de hombros—. Hacen tríos y no me invitan, y cada vez que nos besamos me dejas con un calentón que tengo que resolver yo solito. ¿Acaso no te compadeces de este pobre enfermo? —me dice exagerando, y yo le sonrío.
—Yo también te extraño —le digo, acariciando su rostro—. Pero podrías hacerte daño.
—No, ya estoy como nuevo —responde enseguida, y yo entrecierro los ojos.
—Acabas de decir que eres un pobre enfermo —lo acuso, y él se encoge de hombros.
—Solo exageré —dice, tomándome de la mano para llevarla directamente a su entrepierna—. Mira cómo me tienes.
—Manson... —susurro, tragando saliva al sentirlo duro—. De verdad no quiero hacerte daño.
—No me lo harás —insiste—. ¿No quieres?
—Sí, pero...
No me deja terminar. Me jala hacia él con rapidez, estampando su boca contra la mía en un beso demandante.
Mi fuerza de voluntad flaqueó cuando su lengua jugueteó con la mía y me dejé llevar. Poco a poco Manson fue retrocediendo llevándome hacia él , así que termino sentándome a horcajadas sobre él si dejar de mover nuestras bocas .
—¿ Estás seguro? - Le pregunto con un hilo de voz cuando comienza a repartir besos húmedos por mi cuello .
—¿ Qué tú crees ?— me pregunta y yo suelto un gemido cuando me agarra de la cintura y mueve sus caderas hacia arriba haciendo que nuestras intimidades choquen deliciosamente, ya que yo llevo una falda y él solo está en boxers .—Me vuelves loco. —Dice comenzando a quitarme a toda velocidad la blusa que llevo puesta dejándome en sujetador. Cuando va a quitármelo también, casi me río al verlo intentar desabrocharlo por la parte de la espalda, ya que este se quita por la parte delantera, casi porque él sin mucha paciencia después de intentarlo una última vez le da un tirón rompiendomelo.
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Alessia (+18)
Teen FictionAlessia, a sus 18 años, tiene todo su futuro claro: estudiar Derecho en la universidad y ser la mejor en lo que hace. Es una chica que no cree en el amor; ya había tenido una muy mala experiencia que la marcó profundamente. ¿Qué pasará cuando co...
