Capítulo 52. Final

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Alessia:

—¿Cómo me veo? —pregunta Wanda, saliendo del vestidor enfundada en su vestido de novia. La tela blanca, sencilla pero elegante, se desliza por su cuerpo como si siempre hubiese pertenecido a ella.

—Estás preciosa —le digo con sinceridad. El vestido le queda como si hubiera sido diseñado sobre su piel.

—No lo sé… no recuerdo que me quedara así cuando lo compramos —dice, parándose frente al espejo de cuerpo entero—. Y ya no hay tiempo para arreglar nada.—Las lágrimas comienzan a caer. Su expresión se desmorona.—¿El día más importante de mi vida… y luzco fea? Me veo hinchada, todo está mal...

—¿Qué? —digo, colocándome junto a ella frente al espejo—. ¿Estás viendo lo mismo que yo? Porque yo veo a una mujer hermosa, con un vestido radiante, y que en unas horas se casará con un hombre que la ama profundamente.—Choqué mi hombro con el suyo y, como esperaba, su risa escapa entre las lágrimas.—Ahora deja de llorar, ven que te arreglo ese desastre que hiciste con el maquillaje. ¿Me entendiste?

Se queda quieta por un segundo, luego asiente. La tomo de la mano y la llevo al tocador.

—Lo siento —susurra mientras le limpio el maquillaje corrido.

—No importa. Nunca pasé por esto, pero se nota que es estresante —le digo mientras acomodo sus pestañas.

—Sí… pero hay algo más —dice, mordiéndose el labio. Lo suelto con cuidado para no arruinar el pintalabios.

—¿Algo más? —pregunto, arqueando una ceja—. ¿No estarás dudando de casarte con mi hermano?

—¡No! —responde exaltada, luego se corrige—. Es decir… sí. Sí quiero casarme con tu hermano. De eso estoy más segura que de nada. Lo amo. Y quiero pasar mi vida a su lado.

—Entonces… ¿qué te preocupa?

Se queda callada. Yo espero. No la apuro.

—Estoy… embarazada.

Me quedo en silencio, procesando la noticia.

—¿En serio? —pregunto al fin, sorprendida.

Asiente con una sonrisa tímida.

—¿Alessandro lo sabe?

—No. Eres la primera en saberlo. Pienso decírselo en la luna de miel.

—Una dulce sorpresa —bromeo, y ella se ríe suavemente.

—¿Y por qué me lo contaste a mí?

—Eres mi amiga. Mi familia. Me ayudaste en todo este caos de la boda. Siempre estuviste ahí. Te quiero, Alessia. Y sé cuánto te quiere tu hermano… si alguien debía saberlo, eras tú.

—Gracias por confiar en mí —le digo con una sonrisa—. Voy a tener un sobrinito… o una sobrinita.

—Sí —dice, al notar mi mirada sobre su vientre—. Pequeñito, pero está aquí.

Le doy un abrazo con cuidado, y justo en ese momento, se abre la puerta. Mi abuela entra junto a la madre de Wanda y otras damas de honor.

—¿Todo bien? —pregunta mi nona.

—Sí —respondemos ambas con una sonrisa.

—Bueno, te dejo en buenas manos —le digo a Wanda—. Voy a ver cómo está mi hermano.

—Vale… dile que lo amo —me pide, y yo asiento antes de darle un beso en la mejilla a mi abuela  y salir.

Llamo a su puerta.

Alessia (+18)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora