Alessia:
—Joder, no sabes cómo te extrañamos —dice Mason con una sonrisa amplia, acercándose con rapidez. Sus ojos chispean de emoción contenida.
Cuando está a punto de unir nuestros labios, giro el rostro. Su sorpresa es palpable. Por un segundo, algo se rompe en su expresión, pero luego se recompone con serenidad.
—Quiero que lo intentemos de nuevo —le explico, firme pero suave—. Pero no será como antes. Tendrán que ganarse mi confianza otra vez.
—Lo haremos —asiente, su sonrisa vuelve como un amanecer—. Por ahora, con estar cerca de ti… nos basta.
—¿Te lo pongo? —pregunta, señalando el collar que tengo entre los dedos. Asiento con lentitud, pasándoselo.
Mason se coloca detrás de mí. Sus manos son seguras, cuidadosas, como si me estuviera reconstruyendo. Cuando termina de abrochar el cierre, se inclina y deposita un beso pequeño en mi nuca. Me rodea , y me abraza como si ese gesto pudiera reparar todas las grietas. Me aprieta contra su pecho como si al soltarme, yo pudiera desaparecer.
Y yo lo entiendo. Porque entre sus brazos me siento segura. Y joder… cómo los extrañé.
Sin pensar, sin analizar, le devuelvo el abrazo con la misma intensidad, dejando que me lea con el cuerpo. A los pocos segundos, siento otros brazos por mi espalda. Manson sigue en la camilla. Así que es Matthew.
Nos quedamos así, fusionados. No sé si fue un minuto, o una eternidad. Solo sé que el mundo se detuvo, y por un instante, fue solo nuestro.
Hasta que la voz de Manson rompe la quietud.
—Muy emotivo todo —dice con los brazos cruzados desde la camilla—, pero les recuerdo que yo también estoy aquí… y también quiero —extiende sus manos hacia mí como si fuera un niño pidiendo cariño. Y sonrío de la ternura que me provoca.
—Ya, pero tú estuviste con ella toda la noche. Nosotros no —responde Mason, abrazándome ahora por el costado, posesivo.
—Eso no cuenta. Estuve a punto de morir —replica Manson, dramático. Matthew rueda los ojos.
—No seas exagerado —le dice, antes de mirar a su hermano—. Y tú… suéltala un poco, que la vas a asfixiar.
—¿Qué dices? A ella le encantan mis abrazos. ¿A que sí? —me mira expectante.
—Claro que sí —le digo, dándole un beso en la mejilla.
Mason comienza a fanfarronear, orgulloso, y yo lo dejo. Me limito a suspirar en silencio mientras los observo discutir por tonterías. Extrañaba esto. Más de lo que había admitido.
—Bueno, ya me tengo que ir —digo al cabo de un rato.
—¿Ya? ¿Tan rápido? —dice Manson, decepcionado.
—Estoy agotada. Solo quiero descansar un poco —les explico, y todos asienten comprensivos.
—Ven aquí —dice el rubio. Ruedo los ojos con gracia, pero me acerco, y le devuelvo el abrazo.
—¿Quieres que te lleve? —ofrece Matthew.
Termino sentada en la camilla, porque Manson no me suelta.
—Vine en mi auto —le explico. Él baja la mirada, decepcionado—. Pero si quieres… puedes conducir tú.
—Sí. Sí quiero —responde enseguida, con una sonrisa enorme.
Miro a Manson, que aún no me suelta.
—¿Me dejas ir?—Hace un puchero raro… y adorablemente infantil.
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Alessia (+18)
Teen FictionAlessia, a sus 18 años, tiene todo su futuro claro: estudiar Derecho en la universidad y ser la mejor en lo que hace. Es una chica que no cree en el amor; ya había tenido una muy mala experiencia que la marcó profundamente. ¿Qué pasará cuando co...
