Alessia:
Me despierto con el sonido de una melodía que ahora encuentro insoportablemente molesta. A ciegas tanteo sobre mi cama hasta que agarro el celular. Al entrecerrar los ojos, descubro que es una videollamada de los chicos.
Suspiro.
—¿Qué? —respondo en cuanto contesto.
—Vaya… pero qué buen ánimo tienes por las mañanas —dice Matthew desde el otro lado de la pantalla.
—La dulzura en persona —añade Manson, provocando risas de sus hermanos.
—Ja, mira quién habla —respondo sin ningún tipo de entusiasmo.
—¿Estás con la regla? —pregunta Mason, justo mientras me levanto con pereza y abro las cortinas, dejando que la luz solar inunde mi habitación.
—¿Y tú? —le contesto con ironía, colocando el celular recostado contra el espejo del tocador mientras comienzo a cepillarme el cabello. Cuando estoy somnolienta, no soy exactamente un rayo de luz.
—Ya, vemos que no estás de humor —comenta Matthew, medio riéndose.
—Oye… qué sexy te ves recién despierta —dice Mason, con esa sonrisa perversa que se gasta.
Llevo puesto un conjunto de pijama: sujetador de encaje negro y un pequeño short gris con encaje negro en los costados. Nada extravagante… pero claramente, no pasa desapercibido.
—Bueno, ya que interrumpieron mi sueño, ¿me pueden decir para qué—?
Justo entonces llaman a la puerta.
—Adelante —digo en alta voz.
Alzo las cejas sorprendida cuando la puerta se abre y aparece Adler, el pelinegro de ojos oscuros que hacía tiempo no veía. Sonríe con esa energía suya que nunca cambia.
—¡Alessia! —exclama. Y yo, sin pensarlo, corro hacia él y salto, enrollando mis piernas en su torso mientras lo abrazo por el cuello.—Yo también te extrañé —murmura y yo sonrío contra su cuello. Él me sostiene con fuerza, como si el tiempo no hubiera pasado.
Entonces, los alaridos.
Los tres hermanos siguen conectados a la videollamada… y no están precisamente tranquilos.
—¡Suéltala ahora mismo si no quieres que vaya y te parta la cara! —ruge Mason.
—¡Alessia, ponte ropa! —demanda Manson.
—Oye… ¿puedes salir un momento y dejarnos a solas? —dice Matthew, con un tono amable, pero claramente molesto.
Yo los ignoro por completo y me concentro en mi amigo.
—¿Cómo has estado? —le pregunto, sonriendo.
—No tan bien como tú —responde con gracia.
—Oye, ¿me das cinco minutos? Luego nos ponemos al día —propongo. Él asiente.
—Vale, te espero abajo —me da un beso en la mejilla antes de salir, cerrando la puerta tras de sí.
Me doy la vuelta, camino hacia mi celular y me encuentro con los tres hermanos en pantalla… brazos cruzados, miradas fulminantes. Es la única vez que se parecen: en esa cara de molestia perfectamente sincronizada.
—Qué maleducados son.
—¿¡Qué fue eso!? —dice Manson, indignado—. ¿Quieres que lo desaparezcamos?
—No me agrada ese chico —suelta Matthew, sin filtros.
—Cuando lo vuelva a ver y no esté a menos de dos metros de ti, le voy a dar la paliza de su vida —sentencia Mason.
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Alessia (+18)
Novela JuvenilAlessia, a sus 18 años, tiene todo su futuro claro: estudiar Derecho en la universidad y ser la mejor en lo que hace. Es una chica que no cree en el amor; ya había tenido una muy mala experiencia que la marcó profundamente. ¿Qué pasará cuando co...
