Mason :
Suelo ser bastante impulsivo, y si no hubiera sido porque mis hermanos me detuvieron, le habría partido la cara a ese idiota.
No pude controlar los celos cuando lo vi hablar con ella, riéndose como si tuviera derecho. Pero lo que realmente me sacó fue ese beso en la comisura de los labios. Sutil, provocador... y completamente innecesario.
No entiendo por qué me afecta tanto. Nunca he sido celoso. Supongo que nunca nadie me había importado lo suficiente como para que me molestaran esas cosas. Pero con ella... no es lo mismo. Me hierve la sangre con solo imaginarla en brazos de otro que no sea uno de nosotros.
Con mis hermanos es distinto. Llevamos toda la vida compartiéndolo todo. Y aunque mi parte egoísta a veces quisiera tenerla solo para mí, la mayor parte del tiempo no me importa compartirla. Porque es ella. Porque estar cerca, aunque no sea exclusivo, ya significa algo.
También entiendo su molestia. No debe ser fácil tener que aguantar que te insulten solo por tener lo que otros envidian. Pero me fastidia cuando se enoja y se cierra, apartándonos sin dejarnos hablar como personas civilizadas. Por suerte, esta vez se le pasó rápido.
Me habría gustado que nos acompañara a casa... pero no pudo ser.
Ahora estamos los tres entrando en nuestro hogar. Las luces cálidas del recibidor nos envuelven y ya siento el olor del pan recién horneado desde la cocina.
-Tengo hambre -digo, caminando hacia la cocina.
-Cuando no -responde Manson, y tiene razón. Soy un hombre con apetito.
Al llegar, encontramos a nuestra madre dándole instrucciones a la cocinera. Nos sonríe al vernos y se acerca a saludarnos, besando nuestras mejillas uno a uno. Pero con Matthew se queda abrazándolo un poco más... y yo ruedo los ojos.
Mimado.
-Mis niños, ¿qué tal si merendamos juntos? -propone. Aunque su tono suena más a orden que sugerencia.
Nos dirigimos al salón mientras la empleada trae la comida. Té, panecillos, fruta, algo dulce. Todo huele como infancia.
-Y bien... cuéntenme cómo les fue en la universidad -dice mamá, una vez estamos servidos.
-Bien. Muchos exámenes y eso -responde Manson con simpleza.
-¿Y su vida social? ¿Tienen muchos amigos? -pregunta con curiosidad.
-Sí, somos muy amigables -dice Matthew mientras muerde una galleta.
-¿Y hay alguna que otra nuera ? -pregunta mamá, y todos nos miramos entre nosotros.
-Oh, sí que las hay. Mis niños están enamorados -añade con una sonrisa de madre que lo adivina todo.
Soltamos una carcajada.
-Claro que no. Puede que nos guste alguien... pero no es amor -respondo yo.
-A ver, cuéntenme cómo son -insiste. Y soy el primero en abrir la boca.
-Es hermosa. Tiene un carácter de armas tomar -me sonrío sin querer-. No se deja pisotear ni manipular por nadie.
-Es inteligente. Sabe exactamente qué hacer para volver loco a quien quiera -sigue Manson-. Y sí, es bastante mimada. Cuando quiere algo, hace ese puchero adorable que derrite a cualquiera.
-Su color favorito es el rojo, le encantan los animales y le teme, aunque no lo admita, a los insectos -dice Matthew, mirando al vacío con media sonrisa-. Cuando algo no le gusta, arruga la nariz sin darse cuenta. Se ve adorable.
ESTÁS LEYENDO
Alessia (+18)
Novela JuvenilAlessia, a sus 18 años, tiene todo su futuro claro: estudiar Derecho en la universidad y ser la mejor en lo que hace. Es una chica que no cree en el amor; ya había tenido una muy mala experiencia que la marcó profundamente. ¿Qué pasará cuando co...
