CHAPTER NINETY-ONE

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LAS PRÓXIMAS DOS semanas pasaron como rayo, Amelia se sorprendía más de ver a las gemelas crecer y hacer cosas nuevas

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LAS PRÓXIMAS DOS semanas pasaron como rayo, Amelia se sorprendía más de ver a las gemelas crecer y hacer cosas nuevas.

—Dorothy —saludó entrando a la sala de estar con las niñas en su pecho—. ¿Tenemos algún pendiente hoy?

—No, Amy —sonrió viéndolas—. Hoy llega Scott.

— ¿Scott? —frunció el ceño—. Pensé que el estaba grabando.

—Chris me menciono que pasaría unas semanas aquí —le contó—. También viene Shanna.

Amelia asintió.

—Oh —volvió a ella—. El príncipe Andrew y la princesa Antoinette estarán de visita en la ciudad y querían saber si pueden pasar por acá para tomar el té.

—Me parece perfecto.

Dorothy hizo una reverencia abandonando la sala principal dejando completamente sola a Amelia. La rubia suspiró viendo a sus hijas dormir plácidamente en su pecho.

—Nancy —llamó a una de las niñeras—. ¿Podrías ayudarme con Margaret? Voy a ponerlas en su cuna.

La niñera cargo a la bebé rápidamente.

—Me iré a bañar, por favor quédate con ellas y cualquier cosa me llamas —pidió amablemente—. Gracias.

Amelia camino rápidamente hasta su habitación dispuesta a darse una ducha pero una llamada de número desconocido entro a su celular.

Declino la llamada confundida pero volvió a sonar.

— ¿Hola? —contestó indecisa.

Vaya vaya —reconoció esa voz enseguida—. Pero si es la prima más guapa que tengo en el mundo.

—Ah, Ed —llevó una mano a su pecho—. ¿Por qué no me llamaste de tu número?

Porque perdí ese celular —rió apenado—. Además, estoy en Londres y quiero conocer a mis sobrinas.

La rubia negó divertida—. Estamos en donde siempre.

Voy enseguida... llevo pizza.

Amelia colgó la llamada y se dio una ducha rápida, tomo un vestido color rosa y unos zapatos de piso que combinaban con el mismo. Peinó su cabello para adornarlo con una diadema y se colocó sus anillos.

—Su alteza —fijo su vista en el reflejo de Mildred—. El señor Edward Philips lo espera en la sala.

—Enseguida voy, gracias.

Se miro una última vez en el espejo y salió.

— ¡Eddie! —se lanzó a su primo mayor.

Edward Philips era el último hijo que Anne y Mark Philips tuvieron, ambos fueron cercanos la mayor parte de su infancia y adolescencia hasta que el chico fue repudiado y enviado al extranjero a estudiar. Amelia nunca supo porque hasta que él mismo regreso y le contó su secreto.

𝐏𝐑𝐈𝐍𝐂𝐄𝐒𝐒 | 𝐂𝐄𝐕𝐀𝐍𝐒Donde viven las historias. Descúbrelo ahora