CHAPTER FIFTY-SEVEN

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— ¡AMELIA, AMELIA! —la chica sonreía y saludaba desde su automóvil adentrándose al Palacio de Buckingham

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¡AMELIA, AMELIA! —la chica sonreía y saludaba desde su automóvil adentrándose al Palacio de Buckingham.

Su abuela había solicitado una reunión apenas salieron las fotos de ella con Chris entrando al hotel del actor sumándole que Andrew había cancelado oficialmente el compromiso sabía que de ahí no iba a salir feliz.

—Su alteza —saludó el secretario de la reina—. Sígame, por favor.

Ambos caminaron hasta el salón donde la reina se encontraba.

—Su majestad —el hombre hizo una reverencia.

Amelia se acercó a su abuela, beso sus mejillas e hizo una pequeña reverencia. Ambas se sentaron a tomar el té.

—Mi niña, necesito preguntarte —la mujer miro a su nieta—. ¿Qué está pasando?

—Andrew rompió el compromiso —dijo sin mirarla, estaba muy ocupada con la mermelada de moras—. Y yo no lo detuve.

— ¿Por qué no lo detuviste?

—Porque no lo amo —rio—. Y porque no quiero vivir infeliz toda mi vida, tampoco quiero que mi esposo tenga una amante y al final se termine divorciando de mí.

La reina Elizabeth negó—. Eso no iba a pasar, Amelia —agregó dulcemente.

—Era exactamente lo que iba a pasar —asintió tranquilamente—. Además...

— ¿Qué más?

—Los periódicos tienen razón, regrese con Chris.

—Oh no, Amelia, no lo volverás a hacer —regaño—. No te dejare.

—Ya basta, abuela, lo haré y no podrás detenerme porque si lo intentas....

— ¿Qué harás?

—Voy a dejar mi título y me iré a América —le dijo finalmente levantando la mirada—. Y no volverán a verme.

—Eres la quinta en la línea de sucesión, Amelia —le recordó—. ¿Qué va a pensar nuestro pueblo cuando se enteren de tu relación con ese hombre?

—Lo dices como si fuera malo —entrecerró los ojos—. El me ama y yo lo amo... además, es imposible que algún día llegue al trono —rio irónica.

—Vales mucho más, puedes logra mucho más si te casas con un príncipe —dijo con enojo—. Serías una maravillosa reina.

—No quiero ni espero ser reina —gruñó—. Quiero ser feliz, ¿no puedes entenderlo?

La mujer adulta llevó sus manos a su cabeza sin creerlo—. Primero Margaret, luego Charles... ahora tú —negó—. ¿Cuándo van a entender que deben poner primero la corona antes de su felicidad?

—No quiero ser amargada e infeliz por el resto de mi vida —con lágrimas no dudo en hincharse frente a su abuela—. Ten piedad, por favor.

Elizabeth miro a su nieta escandalizada—. ¡Amelia!

𝐏𝐑𝐈𝐍𝐂𝐄𝐒𝐒 | 𝐂𝐄𝐕𝐀𝐍𝐒Donde viven las historias. Descúbrelo ahora