CHAPTER SEVENTY

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AMELIA RESPIRO TRES VECES seguidas calmándose antes de adentrarse al despacho en el que su abuela los esperaba a ella y a Chris

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AMELIA RESPIRO TRES VECES seguidas calmándose antes de adentrarse al despacho en el que su abuela los esperaba a ella y a Chris.

— ¿Y bien? —los miro con expresión seria.

—Abuela...

—No quiero excusas, Amelia —regaño—. Han estado haciendo todo mal, lo primero que les pedí fue que no causaran escándalos y que llevaras tu embarazo inadvertido pero parece que te dije lo contrario.

—Lo siento, no fue mi culpa intoxicarme con lo que comí —murmuro.

—Y usted —miro a Chris—. Creo que Amelia no le ha comunicado que ninguno  de nosotros tiene cuentas personales y mucho menos publica algo sin antes consultarlo... su publicación acerca de Sarah solo avivo las llamas.

—Lo lamento, su majestad.

—Ya basta de escándalos —pidió—. Desde que anunciaron su compromiso ustedes ya trabajan como pareja para la Familia Real, todo lo que hagan o dejen de hacer puede perjudicarnos... Deben cumplir las reglas.

—Entendido.

La reina Elizabeth los miro una vez más antes de salir de la habitación. Chris pudo respirar nuevamente.

—Lia...

—Chris —lo tomo de las manos—. Ya tengo veinticinco, y ni tu ni yo queremos un titulo... ¿Por qué simplemente no nos alejamos? Renuncio a mi titulo como princesa y ya.

—Amelia, no quiero alejarte de tu familia —explico—. No ahora que empiezas a llevarte bien con tu padre y hermano, sabes que renunciar a tu titulo te alejaría totalmente de ellos... tu misma me dijiste que tu abuela es capaz de exiliarte.

—Lo sé pero no quiero que tu o nuestros hijos tengan una vida horrible llena de estúpidas reglas y aburrida.

Chris la tomo de las manos—. Hagamos un trato —sonrió—. Esperemos hasta el nacimiento de nuestros hijos, veamos como nos adaptamos y si vemos que no funciona entonces volvemos a tener esta charla... ¿Bien?

—Está bien. 

————————

CHARLES MIRO DESDE LA ventana como el automóvil de su madre se alejaba del palacio de Kensington y frunció el ceño.

— ¿Qué tienes?

—Espero que Amelia y Chris no se queden tanto tiempo aquí —murmuro a su esposa—. Sé que no tolera a Christopher... hará lo que sea necesario para que su matrimonio no funcione, me lo dijo a mi.

— ¿Y crees que si se marchan solucione esos problemas?

—Haría las cosas mas fáciles.

—Espero que no acabe mal —Camilla miro con preocupación a su esposo.

—Mi madre ama a Amelia, no le haría daño ni a ella ni a sus hijos —Amelia y Chris entraron al comedor—. Pero no quiero que Amelia o Chris pasen por lo que paso Diana.

Dio por finalizada la platica para acercarse a su hija.

— ¿Qué paso? —tomo las manos de su hija preocupado.

—Nos regaño —se encogió de hombros—. ¿Puedo hablar contigo un momento?

Charles asintió caminando junto a su hija hasta el lugar donde Elizabeth los había regañado minutos atrás.

— ¿Qué pasa? —se sentó junto a ella.

—Quiero hablar acerca de nuestro futuro en esta familia.

Charles suspiro sabiendo lo que se venia—. Soy todo oídos.

—Chris y yo llegamos a la decisión de no querer ningún titulo —empezó—. Tampoco nuestros hijos.

—Entiendo —asintió.

—Y el apellido será Evans-Mountbatten.

El mayor se tensó—. ¿Esto lo sabe tu abuela?

—Eres el primero en saber nuestros planes.

—Yo no tengo problema en aceptar eso, Amelia, pero conoces a tu abuela y el escandalo que traerá que tus hijos lleven el apellido Mountbatten.

—Mis hijos solamente iban a ser Evans, papá, pero Chris cree que es buena idea que lleven un apellido de mi familia.. así la prensa estará más tranquila.

—Me parece bien —sonrió cruzándose de brazos—. ¿Ya tienen los posibles nombres?

Amelia asintio—. Hay algunos, si.

—Estoy muy feliz por ti, Amelia —sincero—. Realmente lo estoy, te estas convirtiendo en una mujer hermosa, una mujer inteligente e independiente... eres tan parecida a tu madre.

La rubia sonrio—. Gracias, papá.

—Tengo algo para ti —se levanto del sillón—. Sé que tienes la mayoría de las joyas de tu madre pero te falta una en especifico... estoy segura que le hubiera encantado que lo tuvieras.

Charles le paso la caja de terciopelo azul marino.

— ¿Qué es? —abrio la cajita viendo un bonito anillo de oro con el sello oficial de la princesa de Galés, anillo perteneciente a su madre cuando se caso con su padre.

— ¿Eres la princesa de Galés, no es así? 

—Papá...

—Podrás casarte y tener otros títulos, o tal vez renuncies a ellos... no sé que te depare el futuro —beso el dorso de su mano—. Pero para mi siempre serás mi princesita.

Y Amelia pronuncio las palabras que Charles no había oído en años—. Te amo, papá.

Los ojos de Charles se llenaron de lagrimas—. También te amo, hija —le dio un fuerte abrazo—. Con todo mi corazón.

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𝐏𝐑𝐈𝐍𝐂𝐄𝐒𝐒 | 𝐂𝐄𝐕𝐀𝐍𝐒Donde viven las historias. Descúbrelo ahora