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ELIZABETH CAMINABA lentamente hasta la cama donde yacía Sarah postrada, tenía la respiración tranquila y su rostro estaba sin ninguna expresión. La respiración de la americana se detuvo abruptamente al verla así.
—Sarah, mi amor —entrelazo sus dedos con los de la británica y dejo un beso en el dorso de esta—. Yo... sólo quería que supieras que estoy aquí, lo estaré hasta que tu lo quieras.
Su voz se quebró.
—Y quería decirte que sí, acepto —murmuró—. Acepto casarme contigo solo si tu aceptas casarte conmigo.
De su bolsillo sacó el pequeño y delicado anillo de compromiso y lo colocó en el dedo de su amada.
—Te estoy esperando, amor —beso su mejilla.
La siguiente hora se dedicó a mirar a la mujer que más amaba en el mundo descansar.
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AMELIA, por su parte, se encontraba en la oficina de su abogado caminando de lado a lado con enfado.
—Quiero que los demandes —le lanzó los periódicos.
En cada uno de ellos se encontraba de portada diversas fotografías que los paparazzis habían alcanzado a tomar del accidente. Algunas eran demasiado crueles.
—Su alteza...
—Demandalos —ordenó—. Esto no puede quedarse así, Crowe.
—Su alteza, es un tema delicado... demandar a todos y cada uno de los periódicos es casi imposible.
—Si no puedes tu buscaré otro abogado que si pueda hacer el trabajo, Elliot —murmuró seriamente—. Mi hermana y mi esposo estaban agonizando mientras esos imbéciles se dedicaban a tomar fotos como con...
— ¿Cómo a su madre, su alteza?
—Hazlo —tomo sus cosas antes de salir de la oficina.
La sangre de la rubia hervía, caminaba a paso decidido a acabar con cualquiera que se interpusiera en su camino.
— ¡Su alteza! —algunos reporteros la esperaban fuera del lugar.
—Nada de preguntas —dijo con voz dura empujándolos.
Apesar de la insistencia, Amelia no abrió su boca hasta subir al automóvil y ordenarle al chófer que la llevará hasta el Palacio de Buckingham.
—No apagues el automóvil, Richard —bajo con rapidez.
Avanzo por el gran palacio con determinación esperando encontrar a su abuela pronto. A medio camino se encontro con su abuelo.
— ¿Amelia, cómo...? —la chica suspiró.
—Lo lamento, abuelo —interrumpió viéndolo—. Pero no puedo más... Yo renunció.
—Amelia.
—Hoy estoy cumpliendo veinticinco años —le recordó—. Oficialmente puedo dejar la Corona si lo deseo.
—Debes pensarlo bien, tus hijas...
—Ya no están aquí —le dijo—. Ni volverán a pisar Reino Unido por mucho tiempo.
Tragó en seco recordando lo dolorosa que fue la despedida cuando sus hijas junto a Scott y Eddie abordaron el jet privado de RDJ que los sacó del país por protección.
Philip la miró detenidamente y asintió—. Si eso es lo que deseas... tu abuela esta en la biblioteca.
Amelia le dio un cortó abrazó y con lágrimas le dijo—. Lamento tanto cómo están ocurriendo las cosas.
—Amy... estoy orgulloso de que luches por tu familia y por ti —sonrío—. Tienes el espíritu de Diana.
La rubia volvió a abrazarlo antes de retomar su camino hasta la gran biblioteca del palacio.
—Amelia —llamó la mujer causando un escalofrío en ella.
—Abuela —miro el lugar con nerviosismo, de pronto volvía a ser esa adolescente tonta que tenía miedo de su abuela.
— ¿Cómo está tu hermana? —preguntó sin levantar la vista del libro que leía, junto a ella se encontraba su pequeño perro quien veía fijamente a la princesa.
—Tu sabes perfectamente como esta —murmuró pasando su mano por los libros que yacían ahí.
— ¿Qué necesitas, querida?
—Yo... necesito saber la razón por la que hiciste eso.
Finalmente Elizabeth alzó la vista a su nieta—. ¿Hacer qué?
—Sabes perfectamente bien de lo que hablo —se cruzo de brazos—. Lo que casi le cuesta la vida a mi esposo y lo que esta haciendo que mi hermana luche por la suya.
—Yo no hice absolutamente nada.
—Claro —rió—. ¿También te vas a limpiar las manos con este accidente cómo lo hiciste con el de mi madre?
Elizabeth cerró con fuerza el libro—. Cuidado con lo que hablas muchachita que sigo siendo tu abuela y la reina de esta nación.
—No, escúchame bien —de pronto todo ese coraje le devolvió la fuerza—. Si Sarah no sale con vida de ese hospital, o Chris sufre de algún otro accidente todos los secretos de esta familia van a salir a la luz.
—Amelia...
—Si yo muero... una persona de mi confianza publicará todos los documentos que acabarían con tu reinado y el de cualquier otro miembro de esta familia —apretó los puños al punto de sangrar de sus palmas—. Vas a dejar que mi familia y yo abandonemos la Corona y vas a dejarme ser feliz.
—Estás cavando tu propia tumba, Amelia —murmuró la mujer seriamente—. No podrás volver a pisar Reino Unido por mucho tiempo.
—No me importa —dijo con voz alta—. Mi hogar es donde mis hijas y esposo estén.
Y con eso Amelia salió dejando a la mujer con la boca abierta. Amelia finalmente iba a ser libre.
—Amelia —un sollozo la alerto.
—Lizzie, ¿qué pasa? —preguntó con preocupación.
—Es Sarah... ella... ella sufrió un paro cardíaco...
Y el mundo de Amelia se vino abajo.
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N/A:
Creo que se me está haciendo manía actualizar esta fanfic solo en mi cumpleaños jsksjs.
oficialmente estamos a un capítulo de terminar la quinta parte y la pregunta del año es... ¿Sarah vivirá para contarlo o ñe?