CHAPTER TWENTY-TWO.

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—No puedes hacerle eso, Andrew —la rubia sueca mordió su uña

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—No puedes hacerle eso, Andrew —la rubia sueca mordió su uña.

— ¿Crees que no lo sé? —murmuró—. Tal vez no me caiga bien, se me haga una princesita mimada que se cree rebelde...

—Vaya.

—Lo que quiero decir, su familia cree que puede arreglar todo con matrimonios arreglados —el holandés bufó—. Y mis padres aceptaron por el simple hecho de que en cualquier momento puedo ascender al trono.

—Debes hablar con tus padres.

—Lo hice —lo escuchó quejarse—. Ellos no querían pero Charles hizo hasta lo imposible para convencerlos, dijo que Amelia había sido educada para algo más grande y que no lograría nada estando con un hombre americano.

—Pobre chica —escucho por primera vez la voz de Artemis.

Se removió en la cama incómoda.

—Ya despertó —la griega se levanto del suelo—. Iré por Dorothy.

Andrew se acercó a verla—. ¿Sabes lo que haces? —preguntó Antoinette nerviosa.

—Antoinette, estudié medicina —le recordó—. ¿Puedes seguir mi dedo?

Amelia hizo lo que Andrew le pidió—. ¿Qué me paso? —su voz salió rasposa.

—Te te desmayaste y te traje a la enfermería —comentó—. ¿Recuerdas lo que hablamos antes de que cayeras?

—Perfectamente.

La puerta se abrió—. Gracias al cielo, niña, me diste un susto de muerte.

Tanto Antoinette y Andrew salieron de la habitación dejando a la mujer y al doctor.

— ¿Qué hacían ellos aquí? —miro a Dorothy.

—Ellos pidieron quedarse, estuvieron aquí toda la tarde y noche —expresó.

La puerta volvió a abrirse, esta vez Jeremy entró con su celular en el oído.

—Acaba de despertar... no, el doctor la esta revisando —explicó—. Al parecer, el examen de embarazo dio positivo...

Amelia abrió los ojos sorprendida, miro como la cara de Dorothy cambiaba a una seria.

—Es broma —carcajeó—. Vamos, Chris, fue divertida... quiere hablar contigo.

Miro al doctor buscando aprobación, este asintió.

—Hola —murmuró.

¿Qué paso? ¿Cómo te sientes? ¿Estás embarazada? —el bombardeo de preguntas por parte de Chris la marearon.

—Estaba tomando el té con Antoinette, Andrew y Artemis cuando me desmaye, me siento mejor y no, no estoy embarazada.

¿Entonces? No es normal que te desmayes —suspiró aliviado—. Te juro que estaba apuntó de tomar un vuelo de regreso a África.

—Andrew y yo tuvimos una pelea, soltó algo que no debía y eso causo mi desmayo —confesó.

¿Qué te dijo?

—Hablamos de eso cuando nos veamos —murmuró.

Debo tomar el vuelo a Cleveland, te llamo apenas aterrice —explicó.

—Sip, te amo —sonrió.

Te amo más.

Le entregó el celular a Jeremy, este se despidió no sin antes asegurarse de que ella estuviera bien.

—Te hicimos unos exámenes de sangre —empezó—. Tuviste un descenso del nivel de azúcar en la sangre.

La rubia mordió su labio sabiendo a que se refería—. Amelia, ¿has estado comiendo, verdad?

—Aveces se me olvida —explicó a su nana—. O estoy muy ocupada.

El doctor la miro—. ¿Tienes antecedentes de anorexia o bulimia?

—Hace ocho años sufría de anorexia —explicó la mayor—. Estuvo en tratamiento unos años y se recuperó.

—Es mucha presión —confesó al verse acorralada—. Las cámaras, los fans de Chris diciéndome de cosas en las redes sociales.

— ¿Cómo sabes eso?

Amelia bajo la vista a sus manos, ahora quería llorar.

—Tengo un instagram y twitter falsos —explicó—. Una cuenta subió una foto mía comparándome con su ex novia, ella es más hermosa que yo, tiene un cuerpo más bonito, cabello bonito y yo no soy nada de eso.

Amy llevo sus manos a su cara evitando que la vieran llorar—. Las dejo solas.

Escuchó al doctor caminar a la salida.

—Amy —abrazó a la mujer.

—Lo amo, Dot —sollozo—. No quiero perderlo.

—Amelia —la separó de ella para verla a los ojos—. Eres perfecta a tu modo, eres inteligente, eres una buena persona que se preocupa por los demás, cariñosa, amorosa y educada... todo eso vale muchísimo más que el físico.

— ¿Qué pasa si el regresa con ella? —preguntó.

—Entonces sería un idiota.

La rubia volvió a abrazar a su nada.

—El te ama tanto como tu a el —confesó—. Puedo notarlo en sus ojos y en sus acciones.

— ¿Crees que el sea el indicado? —la miro indecisa.

—No lo sé, esa respuesta solo te la puedes dar tu —sonrió—. Y si tu lo crees entonces lucha por el.

—Gracias, Dot —sonrió.

La mujer limpió sus lágrimas—. Siempre voy a estar para ti, Amy.

—Lo sé —la tomo de las manos—. Gracias por ser mi madre.

Dorothy se tensó, cuando Amy era más pequeña hubo un tiempo en el que solía decirle mamá, su padre le quitó esa manía y ese día era la primera vez que volvía a escucharla decirle eso.

—Te quiero, Amy —beso su frente—. Ahora descansa.

La rubia sonrió acostándose, cuando Dorothy la dejo sola su mente empezó a divagar, Chris era el indicado y haría lo que fuera por evitar perderlo.

La rubia sonrió acostándose, cuando Dorothy la dejo sola su mente empezó a divagar, Chris era el indicado y haría lo que fuera por evitar perderlo

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𝐏𝐑𝐈𝐍𝐂𝐄𝐒𝐒 | 𝐂𝐄𝐕𝐀𝐍𝐒Donde viven las historias. Descúbrelo ahora