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Amelia tocó la puerta de la habitación de Antoinette—. Un segundo.
La británica arregló un poco su vestido antes de que la puerta se abriera.
—Hola —sonrió mostrando un pequeño refractario de cristal—. Traje galletas de vainilla.
Antoinette le sonrio dejándola pasar, al entrar pudo observar a Andrew sentado en uno de los sofás que se encontraban en la habitación.
—Siéntate donde quieres, Amelia —la rubia camino hasta un sillón individual frente a Andrew.
—Amelia —saludó.
—Andrew.
Antoinette los miro desde la pequeña cocina de la habitación—. El té esta listo, iré a buscar a Artemis.
— ¿Quieres que te ayude en algo? —la británica se intento levantar de su lugar pero la sueca se negó.
—Vengo enseguida —rápidamente camino a la puerta, miro a Andrew antes de salir.
— ¿Triste por la ida de tu novio? —se burló.
—Pues si, pero dudo que sepas algo de eso —se cruzó de piernas—. Digo, ni novia tienes.
—No ha llegado la indicada —expresó levantándose del sillón y caminando al mini bar—. ¿Brandy?
—No tomo, gracias —lo miro—. Y no encontrarás a la indicada acostándote con todas las mujeres que se crucen en tu camino.
— ¿Celosa? —alzó una ceja.
— ¿De ti? Por favor —rió nerviosa, la mirada que el príncipe le daba era profunda.
Su teléfono sonó alertandola.
—Debo atender —se levanto de su lugar pero fue interceptada por Andrew—. Sueltame.
El chico rió—. Hay un balcón, genia —señaló—. Hay mejor recepción ahí que en el pasillo.
Amelia se soltó de su agarre—. Tienes razón, gracias.
Rápidamente atendió la llamada.
— ¿Cómo está la mujer más hermosa del planeta entero? —sonrío ampliamente.
—Extrañandote como el infierno —hizo pucheros—. Apenas te fuiste ayer y ya te extraño mucho.
—Nos veremos pronto, cariño —explicó soltando una risita—. Yo también te extraño.
— ¡Y yo también!
—Hazte a un lado, Stan—escuchó unos manotazos y unos murmuros—. Perdón, Sebastian parece niño pequeño.
— ¡Amy adóptenme! —rió al escucharlo gritar.
—Dile que sí.
—No le sigas el juego, por favor —negó—. Sólo quería avisarte que estamos en Madrid y en una hora tomamos el avión a Cleveland.
—Me parece perfecto —escuchó ruidos dentro de la habitación—. Me tengo que ir, vine a tomar el té con la realeza.
—Vaya... —guardo silenció un segundo—. ¿Está Andrew ahí?
—Antoinette lo invitó —escuchó a Chris soltar un suspiro—. Pero descuida, no me cae bien y yo no le caigo bien.
—Lo sé, es solo... nada.
— ¿Qué pasa? —frunció el ceño.
Antes de que Chris pudiera responder la puerta de cristal se abrió, Artemis apareció con una sonrisa—. Hola Amy, Antoinette me pidió que te hablara.
—Hola Arty, en un segundo voy —sonrió dándole un corto abrazó.
—Hablamos cuando llegue a América, te amo.
—Te amo más, adiós.
Guardo su celular entrando a la habitación ahí yacían todos sentados, Antoinette en el lugar que ella había ocupado anteriormente. No tuvo de otra más que sentarse junto al holandés.
Un silencio incómodo reino el lugar, Antoinette quería hablar pero no sabía como iniciar la plática.
—Escuche que tus padres buscan una esposa para ti, Andrew —empezó la sueca mirándolo.
El rubio rodó los ojos—. Mis padres ya tienen a la candidata perfecta.
Amelia rió por lo bajo—. Pobre de ella —susurró bebiendo el té.
— ¿Disculpa? —Andrew se enderezó en su lugar mirándola.
—Lo que quiero decir es... —dejo la taza en la mesa—. Los matrimonios arreglados son una mierda, tu no amas a esa chica y solo van a vivir un infierno.
Artemis miró a Antoinette—. ¿Qué acaso no lo sabes?
La británica los miro confundida—. ¿Saber qué?
Ahí la sueca entendió lo que Andrew no le quiso decir la vez pasada.
—Oh por dios —paso su mirada de Andrew a Amelia—. Tú.
— ¿Yo qué?
Andrew suspiró—. Tu padre y mis padres hicieron un trato —empezó—. En dos años nos vamos a casar.
— ¿Qué? —la rubia se levantó rápidamente, un mareo la hizo sostenerse del respaldo del sillón.
—Por eso nos trajo aquí —murmuró Artemis—. Quiere que empieces a tratar con los otros países.
La rubia miro a los tres antes de caminar a la salida, la vista nublada y el mareo no le ayudaban para nada.
— ¡Amelia! —sintió como cayó al suelo.
Los ojos celestes de la sueca fueron lo último que vio antes de caer en un sueño profundo.
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Hola jeje.
Supongo que todas ya vieron las fotos de cevans y lily, YO ESTOY MUY EMOCIONADA Y CONTENTA DE QUE VAYAN A TRABAJAR JUNTOS.
¿Qué les pareció la noticia de Andrew? ¿Ya lo veían venir o nei?