79 MALA PERSONA.

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Christopher.

El agua de la ducha cayendo me avisa que Seungmin ya se ha metido y que seguramente tardará más de la cuenta.

Me encargo de hacer el desayuno con suma paciencia y unos cuantos minutos después Seungmin sale de la ducha con la bata de baño que alguna vez he usado.

Esto me resulta familiar.

—¿Qué pasó con tu auto?. —Pregunta en cuanto me ve. —acabo de recordar que alguien lo chocó.

—Está en el taller. —Niego varias veces con la cabeza. —Estoy seguro de que Changbin me dará un sermón.

—Si, lo hará. —Camina de regreso a la habitación y como instinto lo sigo.—¿Crees que puedas prestarme algo de ropa?, te la devolveré en...

—Te dejé una muda sobre la cama. —Respondo señalando la ropa en ese lugar. Él se gira a verme algo confundido. —¿Por qué esa cara?.

—¿Por qué tienes tanta confianza conmigo?. —No me he percatado de lo cerca que estamos hasta ahora. —Ni siquiera nos conocemos.

Doy un paso más, él se sienta sobre la cama, desviando su mirada a sus pies. Últimamente hace mucho eso.

—Has repetido tantas veces eso. Ya no puedo creerte.

—Es la verdad. —Insiste. —No me conoces.

—Yo creo que sí.—ladeo mi cabeza. Veo como la parte superior de la bata comienza a deslizarse sobre sus hombros, mostrando su blanca piel ante mi. —Quítatela.

—¿Disculpa?. —Sus mejillas han tomado un color tan intenso que incluso así me resulta atractivo.—¿Te has vuelto loco?.

—¿Debo repetirlo?.

Sus ojos brillan ante mí mirada, parpadea muchas veces antes de con movimientos lentos deshacerse un poco de la bata.
Desvía su vista hacia un lado, sus brazos cubren parte de su pecho para evitar ser visto.

Mi corazón va tan rápido que no sé qué hacer.
Mi piel se eriza con solo esa imagen, la de él sentado en mi cama a punto de desnudarte, tan apenado, tan avergonzado con sus mejillas y orejas rosadas.

Mi cuerpo lo desea.

Yo lo deseo.

Su cuerpo cae sobre el colchón ante mi repentino empujón, él abre sus ojos sorprendido y sube sus piernas para evitar mi acercamiento, pero termino abriendolas sin problema con mis manos.
Me coloco entre sus piernas, aún con la parte baja de la bata cubriéndole de la cintura para abajo. Sus manos se detienen en mi pecho y suplica, suplica con ese par de ojos de cachorro.

Su piel esta tan fría que se siente bien ante mí tacto, deslizo mis dedos por los músculos de su pecho, bajando por su abdomen y tomando con fuerza su cintura.
Una corriente eléctrica me recorre al instante, su piel se ha erizado y puedo verlo cerrar con fuerza sus ojos.

—Christopher Bang. —Su tono de voz es frío. —Si llegas a tocarme voy a...

—¿Qué harás?.

Me inclino hacia él, respiro el dulce aroma de su cuello, dejo cortos besos en los lugares donde las gotas de agua aún permanecen y me encuentro con sus lindas piernas temblorosas.

TURN ME ON / SEUNGCHAN Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora