DANI
No quería darle más vueltas, la culpa de que yo me hiciera pajas mentales en la cabeza no era de Rafa. Si tenía alguna duda de que para él el beso no había tenido ningún significado más que un calentón instantáneo, acababa de disolverse.
Él recuperaba su vida con su mujer y sus amantes y yo, la mía con Víctor y mis planes de boda. Fin de la película.
Rafa no tardó ni veinte minutos en volver. O se lo había montado muy rápido o fue un polvo volador.
—¿Alguna llamada? —preguntó buscando mi mirada, que seguía ceñuda.
—Ninguna. ¿Y tú, alguna novedad? Has vuelto muy pronto de tu revisión —solté con retintín.
Él arqueó las cejas torciendo una sonrisa llena de engreimiento. Andrea había salido a fumar, así que estábamos solos. ¿Era yo o Rafa me estaba mirando como un depredador?
—¿Celosa? —inquirió avanzando hacia mi mesa.
—Pfff. ¿Celosa? ¿Yo? ¿Por qué tendría que estarlo? Puedes hacer con tu vida lo que te dé la gana y, si quieres triscarte a la rusa, es asunto tuyo.
Dio la vuelta hasta colocarse detrás de mí, se agarró a la silla y me susurró al oído:
—Solo salí para mirarle una cosa a su coche, pertenece a la flota que les vendí y se le encendía un piloto que marcaba avería. Como escapaba a mi conocimiento, la acompañé al taller, donde la dejé en buenas manos. Ya sabes que me gusta dejar a los clientes satisfechos para que repitan.
El estómago se me encogió ante el tono ronco de su voz.
—Y a las clientas también —apostillé.
Su risa áspera hizo que encogiera los dedos de los pies.
—Soy generoso por naturaleza y me gusta complacer. Ya sabes que, si necesitas cualquier cosa, la que sea, solo tienes que pedírmela.
No estaba segura de si su sugerencia ocultaba algo o si el beso me tenía tan trastornada que ya veía elefantes donde solo había ratones.
—Lo sé —me limité a contestar.
—Me alegro, porque por ti haría lo que fuera, caminaría sobre brasas encendidas. Y si hay alguien a quien verdaderamente me apetece complacer después de lo del viernes, es a ti.
¿Había dicho eso? ¿Se refería a lo que se refería? Mi sexo se puso a palpitar como un loco, repiqueteaba como unas castañuelas al compás de mi corazón, que aporreaba mi pecho como un loco. Mis neuronas se cortocircuitaban a marchas forzadas. Sabía que no debía hablar, me dije que no iba a preguntar y, aun así, sentí la necesidad de hacerlo.
—¿A-a qué te refieres? —Seguía de espaldas a él, con sus labios tan cerca del lóbulo de mi oreja que me daba la sensación de que, de un momento a otro, iba a alcanzarla para mordérmela. Los pezones se me pusieron duros en respuesta, clavándose contra el delicado encaje del sujetador.
—Sabes perfectamente a qué me refiero y me parece que tenemos una conversación pendiente, la cual me juré no tener, pero que creo necesaria. —¿Él también se había propuesto no hablar del tema? Entonces, ¿por qué narices lo estaba haciendo?—. Piensa en lo que quieres decirme, y piénsalo bien, Dani. Ayer me planteé muchas cosas, esta mañana quise dejarlo estar, pero creo que ambos estamos evitando lo inevitable y, si me equivoco, quiero hacerlo con todas las consecuencias.
»Necesito oírtelo, que me lo digas mirándome a los ojos, que contradigas todo lo que estoy sintiendo y pensando, porque no me veo capaz de negarme a ello si no es porque tú me lo pides. No pienso postergar algo que tarde o temprano tendremos que solucionar, debemos hablarlo y sincerarnos el uno con el otro. —A esas alturas, ya me quedaba claro que sí o sí él sentía lo mismo que yo—. Te espero a la salida y quiero que estés segura de lo que esperas de nosotros, porque yo lo tengo muy claro, aunque respetaré tu decisión.
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¡Sí, quiero! Pero contigo no
Roman d'amourAntes que te decidas a embarcarte en este libro tengo que confesarte una cosa: ¡Esta historia es real! 😱😱😱 Sí sí, como lo oyes, esto pasó de verdad, una novia 👰♀️ pasó su luna de miel 🏝 sola. ¿Te lo puedes creer?🙊 Esa es la misma cara que yo...
