RAFA
—Así que, ¿dime? ¿Te gusta mi piso nuevo? —le pregunté tumbados en el colchón que, por el momento, estaba instalado en el suelo a la espera de que llegara la cama.
—Ajá —respondió mimosa, acurrucándose sobre mi pecho para enroscar el dedo en el vello—. Aunque te ha costado dar con él. No he visto un hombre que le dé tanta importancia a los detalles como tú. Normalmente, los tíos sois más básicos, en plan... ¿hay cocina, baño, habitación y una antena potente para poder ver el fútbol? Y si la respuesta es sí tenéis suficiente. Pero no, tú no. Creí que la chica de la agencia pediría una excedencia después de haber conseguido este piso, si cada vez que aparecíamos se echaba a temblar.
—Exagerada. —Reí contra su pelo.
Ella se incorporó para mirarme a los ojos.
—¿Exagerada? ¡Casi un mes para encontrarlo! Que si el comedor estaba orientado al oeste, el váter demasiado pegado a la bañera... Cualquiera diría que te ibas a bañar en mierda.
—Malhablada —le reproché.
—Tiquismiquis —contraatacó.
—Las cosas buenas se hacen esperar, pequeña, y ahora estoy en un punto en el que no me conformo con tener menos de lo que quiero. Ese Rafa se terminó —murmuré dándole un beso que me supo a gloria.
—¿Y cuándo se supone que te traen los muebles?
—Mañana, aunque de momento tengo lo más importante: un sitio para adorarte y olvidarnos del coche, el baño o habitaciones de hotel.
—Esos sitios también me gustan —musitó paseando la lengua por mi tetilla, que reaccionó bajo su roce.
—Lo sé, pero así estaremos mucho más tranquilos y podré pasarme el día como hoy, recreándome por completo. —Ella emitió una risita cuando mi mano descendió por el costado de su cuerpo. Llevábamos toda la tarde encerrados, dedicándonos simplemente a satisfacernos el uno al otro. Las tripas de Dani rugieron, interrumpiendo mis pensamientos. Llevábamos horas dale que te pego y la comida brillaba por su ausencia en el piso—. ¿Quieres que salgamos a cenar? Han abierto un restaurante nuevo en el puerto de Masnou que está muy bien.
—Menos mal que te das cuenta de que una empieza a desvariar cuando la matan de hambre. Estaba a punto de atacar una parte de tu anatomía con forma de salchicha.
—Por mí, no te cortes —dije tendiéndome bocarriba como un perro esperando su caricia.
—Mmmm, es que si ataco te la arranco de cuajo. Ahora mismo creo que le veo hasta el humillo y sabor a beicon ahumado.
—Entonces, mejor lo dejamos para luego, que capaz eres de dejarme sin ella —admití incorporándome—. He traído un par de toallas. ¿Ducha compartida y nos vamos?
—Eso se llama ser previsor. Me has traído a tu picadero solo para utilizarme, ¿eh?
—Te he traído a mi piso para pasarme la tarde haciéndote el amor, creo que es la mejor manera de inaugurar un lugar y cargarlo de buena energía.
Ella también se levantó y, de un salto, montó a mi espalda.
—Pues de momento cárgame a mí. ¡Vamos, Rocinante, llévame al túnel de lavado!
La agarré por debajo de las rodillas para que no se me escurriera. Me encantaba ese punto de desinhibida locura del que hacía gala.
—Mira que había caballos y tuviste que elegir el de un loco que se creía caballero.
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¡Sí, quiero! Pero contigo no
Storie d'amoreAntes que te decidas a embarcarte en este libro tengo que confesarte una cosa: ¡Esta historia es real! 😱😱😱 Sí sí, como lo oyes, esto pasó de verdad, una novia 👰♀️ pasó su luna de miel 🏝 sola. ¿Te lo puedes creer?🙊 Esa es la misma cara que yo...
