Deseos
Justamente el día de hoy te he insistido como una loca para ir a Fontana di Trevi uno de los lugares que me encantan. Te levanté temprano y huimos del hotel donde nos hospedamos. Venir de noche era otra cosa. Aparte de encontrar menos gente, claro.
Termino por gustarte al igual que a mí. Té conté la leyenda que tenía la fuente y que iba algo así:
Se dice que los visitantes que arrojan una moneda a la fuente aseguran su regreso a Roma, también se dice que dos monedas llevan a un nuevo romance y tres aseguran un matrimonio o en los peores casos un divorcio.
También hay otra versión es que trae suerte arrojar tres monedas con la mano derecha y por encima del hombro izquierdo a la fuente.
Seguí explicando como una loca y caminando alrededor de este, giré sobre mi eje y justo en el momento en que dije: <<aseguran su regreso a Roma>> arrojaste una moneda sin pensar
lo. Claro que tenías que regresar no podría soportar estar meses sin ti y encima sin ninguna esperanza de verte ni hablar frente a frente.
Tu mano se aferraba a la mía como si tuvieras miedo de soltarme. Estar contigo me hacía darme cuenta las muchas cosas que me faltaban por descubrir y que por cobardía evitaba. Tenía una lista eterna de cosas que quería hacer a lo largo de mi vida y no había tachado nada, todo estaba en blanco. Hasta antes de este verano, quiero comentar que hoy he borrado la parte donde dice: <<hacer surf, huir de casa>> y la más importante <<enamorarme>>.
Para hacerte el trabajo más fácil aquella libreta que rodo calle a bajo y que por ningún motivo dejaba en casa era nada más mi nada menos que mi lista de deseos de las cuales solo llene unas cuantas paginas.
—¿Quieres ver algo especial? —me preguntaste con una sonrisa cómplice.
Asentí, curiosa, y me llevaste al borde de la fuente. Con una sonrisa traviesa, sacaste tres monedas de tu bolsillo.
—Vamos a hacer esto juntos —dijiste, colocando las monedas en mi mano y cerrándola suavemente con la tuya.
Me congele en tu mirada, y sin decir nada, lanzamos las monedas por encima del hombro izquierdo, riéndonos como dos completos niños. El sonido de las monedas caer al agua resonó en la noche tranquila, cómo si el mismo destino nos estuviera sonriendo.
—Ahora, tenemos que volver, enamorarnos y... —comencé a decir, pero tú me interrumpiste con un beso suave, lleno de promesas y deseos.
—Y nunca soltarnos —completaste, susurrando contra mis labios.
La Fontana di Trevi brillaba bajo la luz de la luna, pero nada podía compararse con el brillo en tus ojos. En ese momento, supe que no importaba cuántos deseos tuviera en mi lista, porque contigo, cada uno de ellos se haría realidad.
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No somos y no seremos...
Teen FictionMaya nunca se ha enamorado, o al menos no de alguien de carne y hueso.... Las circunstancias arrastraran a Nils a una playa de Italia, donde conocerá a Mara. Donde ambos encontraran el llamado: "Amor a primera vista". Un verano lleno de recuerdos, s...
