Un ultimo adiós
Posponer sucesos no es de las mejores cosas. Decirte adiós permanentemente lastima demasiado. Llorar y pedirte que te quedes suena a manipulación emocional. Nunca me imaginé estar en esto: despedirme y tratando de no odiar a alguien que en algún momento amé más que a mi vida, a quien le regalé el mundo y las estrellas.
Citarme en mi lugar favorito lo único que provocaba es que quedaras mal ante mis ojos, sabias lo mucho que amaba venir a la playa y quedarme en ese puente a observar el atardecer. Cada vez que quiera venir lo único que provocara es sentirme triste y recordar este momento.
Verte tan convencido en tu decisión, en transformarme en tu pasado y avanzar con alguien más, alguien que toma feliz de tu mano, que besa tus labios sin pausa, era simplemente doloroso. No era justo. No merecía esto. ¿Por qué lastimar a alguien que solo te trajo cosas buenas?Nos reencontramos en el muelle, y tu frialdad me golpeó como una ola helada. Apenas me mirabas a los ojos y tus palabras eran distantes, llenas de excusas que parecían ensayadas.
—¿Por qué aquí, Nils? Sabes lo mucho que significa este lugar para mí,— dije, tratando de mantener la compostura.
—Porque es un lugar neutral,— respondiste sin emoción. —Necesitamos hablar en un lugar donde ambos nos sintamos cómodos.
—¿Cómodos? ¿De verdad crees que puedo estar cómoda después de todo esto?" Las lágrimas empezaron a correr por mis mejillas. —Dime la verdad, ¿por qué lo hiciste?
—Lo siento, pero ya no encajas con mi estilo de vida, — dijiste finalmente, con una indiferencia que me rompió el corazón en mil pedazos.
—No puedo creer que estés diciendo esto. ¿Después de todo lo que hemos pasado juntos, simplemente te deshaces de mí como si fuera nada? — Mi voz se quebró.
—Las cosas cambian, Maya. Las personas cambian. Yo he cambiado,— dijiste, mirando hacia el horizonte, evitando mi mirada.
—¿Y qué pasa con nosotros? ¿Con todo lo que construimos juntos? — pregunté, desesperada por entender.
—Nosotros tuvimos buenos momentos, pero ya no somos los mismos. Necesito algo diferente ahora,— respondiste fríamente.
—¿Algo diferente? ¿O alguien diferente? — Las palabras salieron antes de que pudiera detenerlas.
No respondiste, pero tu silencio lo dijo todo. No pude evitar memorizar tu rostro, tus ojos miel que ya no me miraban igual, y tu cabello rebelde que jamás volverá a rozar mis mejillas. Este era un terrible final para una gran historia de amor.
Recuerdo haber respirado profundo, tomando fuerza de donde ya no había, para poder decirte: —Está bien, que seas muy feliz con tu nuevo estilo de vida.
Te marchaste. Cada paso te alejaba más de mí. Aun rota, tenía la esperanza de que te voltearías a mirarme. Pero no... me dejaste sola, presenciando aquel atardecer. Esta vez no lo disfruté; solo sentía los rayos del sol en mi rostro y las lágrimas nublando mi vista.
Esa fue la primera vez que rompiste mi corazón. Una parte de mí murió ese día. Las cosas nunca volverán a ser, ni siquiera a parecer un poco, como antes. La playa, nuestro lugar, se había convertido en un símbolo de mi dolor.
Me quedé allí, mucho después de que te fuiste, sintiendo el viento frío y el sonido de las olas, que solían ser tan reconfortantes. Ahora, eran un eco de mi tristeza. El sol se hundió bajo el horizonte, llevándose cualquier vestigio de esperanza que tenía. Era como si el mundo hubiera perdido su color y todo se hubiera vuelto gris y monótono.
Regresé a casa, sintiendo cada paso como un esfuerzo monumental. Todo parecía vacío, sin sentido. Las cosas que solían hacerme feliz ahora solo me recordaban a ti y a lo que habíamos perdido. Me acosté en mi cama, abrazando una almohada, como si eso pudiera aliviar el dolor. Pero nada podía llenar el vacío que habías dejado.
La noche se extendió interminablemente. Cerré los ojos, pero el sueño no vino. Solo el silencio y la soledad, que parecían gritar más fuerte que cualquier otra cosa. Pensé en tus últimas palabras, en cómo todo había terminado tan abruptamente, sin una verdadera explicación. Me sentía perdida, como si una parte de mí hubiera sido arrancada.
Las primeras luces del amanecer comenzaron a filtrarse por la ventana, pero no trajeron consuelo. Me sentía más sola que nunca, sabiendo que tenía que enfrentar un futuro sin ti. La realidad de nuestra separación era abrumadora, y no sabía cómo seguir adelante.
Me levanté de la cama, sintiendo la frialdad del suelo bajo mis pies. Me acerqué a la ventana y miré al horizonte, donde el sol comenzaba a aparecer. Por un momento, sentí una chispa de esperanza, un pequeño destello de fuerza dentro de mí. Sabía que tenía que encontrar una manera de seguir, incluso si eso significaba empezar de nuevo.
A veces, para sanar, debemos despedirnos de lo que amamos más," pensé, dejando que las lágrimas fluyeran libremente. Y con eso, di el primer paso hacia la reconstrucción de mi vida, un paso pequeño pero crucial en mi camino hacia la sanación.
<<Una parte de mí murió ese día. Las cosas nunca volverán a ser, ni siquiera a parecer un poco, como antes.>>
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No somos y no seremos...
Teen FictionMaya nunca se ha enamorado, o al menos no de alguien de carne y hueso.... Las circunstancias arrastraran a Nils a una playa de Italia, donde conocerá a Mara. Donde ambos encontraran el llamado: "Amor a primera vista". Un verano lleno de recuerdos, s...
