Capitulo #56

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Recuerdo y recuerdo esto. Es como un mal sueño... Una pesadilla horrible. Vi tu coche derrapar y deslizarse hacia el borde del puente. Todo ocurrió en cámara lenta. Mis gritos se ahogaron en el rugido del agua cuando tu coche se precipitó al vacío y se sumergió en las oscuras profundidades del mar.

<<¡Pidan ayuda!>>, supliqué entre lágrimas, mi voz quebrándose.

Sin pensarlo, me aventé al agua. El frío me golpeó como un millón de agujas, y cada segundo bajo el agua parecía una eternidad. La corriente era fuerte, y ver cuán rápido tu coche se hundía me llenó de una desesperación abrumadora. No podía permitir que te ahogaras. Me sumergí y nadé hacia la parte delantera del descapotable. Te vi luchando por salir, tus ojos llenos de pánico, y el terror me invadió. Golpeé con todas mis fuerzas el cristal, luchando por sacarte, pero era imposible; ni un rasguño tenía. Tú atacando el vidrio por dentro y yo por fuera.

<<Es imposible>>, te escuché decir. <<No podré salir.>>

No, me negaba a dejarte ir así. Me alejé un poco y comencé a golpear aún más el cristal, con la esperanza de ver alguna fractura. El agua seguía entrando al coche tan rápido que me estaba quedando sin ideas. Entonces, vi un bulto en el bolsillo de mis jeans y sonreí eufórica. Volteaste a verme con una mezcla de esperanza y desesperación.

<<Está loca, ¿lo sabes? ¿verdad?>>

Tenía un tubo de más de un metro y medio, que era capaz de hacerse pequeño, permitiéndome guardarlo. Recuerdo haberlo comprado por un video de TikTok. Presioné el botón y este se abrió, provocando que el vidrio se fracturara un poco. Entonces seguí y seguí, aumentando más fuerza, viendo cómo el vidrio seguía fracturándose. Vi terror en tus ojos; esa mirada será imposible de olvidar. No pude esperar más y seguí rompiendo todo con mis manos. Mis uñas de gel comenzaron a caerse, arrancándose con las mías pegadas a ellas, y aun así no me importó. Seguí destrozando todo con tu ayuda. Al fin, luego de esos minutos en esta terrorífica situación, pude sacarte.

Nadamos juntos hacia la orilla, cada brazada un recordatorio de lo cerca que estuvimos de perderlo todo. El sonido de las sirenas se acercaba y las personas aplaudían al darse cuenta de que solo hubo pérdidas materiales. Tocar tierra firme fue el mayor de los alivios. Mis piernas temblaban y mi corazón latía con una intensidad que nunca antes había sentido.

<<Tantas personas que decían morir por ti, y solo yo... fui la única persona que saltó, dispuesta a salvarte.>>

No somos y no seremos...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora