Capitulo 89

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Regalo inesperado


Mi abuelo esperó el momento más oportuno para contarme su gran historia de amor con la abuela. Yo pensaba que la conocía a la perfección, pero resultó ser más astuto de lo que imaginaba, había omitido ciertas partes todo este tiempo. Me entregó unos papeles, haciéndome única dueña de varias propiedades. 

Tenía todo tan bien organizado que cada escritura de propiedad tenía una fotografía adjunta.No quería nada de eso, lo quería bien y que se quedara conmigo mucho más tiempo. Pero me pidió que revisara y le dijera los nombres de cada uno de los lugares para verificar si eran todas. No pude negarme y comencé a ojear los documentos... 

Me quedé en blanco y una pequeña sonrisa se dibujó en mis labios. El abuelo era dueño de aquella villa donde estuvimos juntos. No podía creerlo. Todo este tiempo él fue propietario del lugar que tanto quería y que ahora es nuestro sitio, donde aún habitan nuestros recuerdos, donde aún somos felices y nada de lo sucedido tiene importancia.

 Es como una burbuja, la sensación de estar ahí es diferente..."Yo también me enamoré en el mismo sitio que tú, querida nieta. Encontré a tu abuela una noche de verano, sentada en la cabaña cerca del lago. Al verla, algo en mí cambió. 

Una parte de mí se enamoró en ese momento, aunque yo aún no lo sabía. Lo gracioso aquí es que durante todo ese tiempo experimenté en carne propia lo bonito que puede ser todo cuando se está enamorado. Desde entonces, no volvimos a separarnos. 

Todo comenzó de la manera más simple, creando los mejores recuerdos para contarle a nuestros nietos, a ti. En ese momento de la vida, mi padre era propietario de la villa, y tiempo después me la regaló, tal y como ahora lo estoy haciendo contigo. Uno de los chicos encargados de cuidarla me ha contado lo que ha pasado todo este tiempo, cómo descubriste la villa y cómo el lugar fue una vez más cómplice de un amor.

"Me quedé perpleja. No sabía lo mucho que un lugar puede decir, claro, si pudiera hablar. Una de las máquinas comenzó a pitar, algunas enfermeras entraron a la habitación y me obligaron a salir. Pero el abuelo me alcanzó y me jaló de la chaqueta.

 Negó que lo ayudaran y lo último que escuché de él fue: "Los primeros amores nunca se olvidan..."Entonces, una gran sonrisa se dibujó en sus labios. Una gran manera de despedirse alguien tan alegre como lo fue él.

"El reencuentro de los enamorados, son dudas y grandes secretos que solo ellos saben... Y bueno, que a mí, me encantaría saber."

No somos y no seremos...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora